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miércoles, 16 de septiembre de 2009

RELACIONES CONFLICTIVAS

Siempre tratamos de meter todo en una caja, de adaptarnos a lo conocido, a lo cotidiano y una relación entre dos hombres no tiene nada que ver a un relación entre un hombre y una mujer pero igualmente tratamos de “adaptar” la situación a lo que conocemos.En la mayoría de las relaciones gay siempre hay dos roles: el activo y el pasivo. Esto limita en cierta medida la libertad en la relación. Y no estoy hablando simplemente de la parte sexual de quien es el “activo” o quien penetra y quien es el “pasivo” o quien es penetrado sino de los roles emocionales, laborales, de convivencia que se dan dentro de una relación entre hombres. Tratamos de simular que estamos ante una relación heterosexual donde por un lado está el hombre, con su figura autoritaria, dominante y por otro lado la mujer más sensible, más sumisa. Puede que esto no se vea a simple vista pero en la mayoría de las parejas gay en algún lugar esta presente ese tratar de ser como nos enseñaron, como nuestros padres y lo tratamos de hacer de una manera inconciente muchas veces.

Pero la relación entre dos hombres no tiene nada que ver con la relación hombre-mujer en principio porque dos hombres comparten mucho mas cosas que en una relación heterosexual. ¿Esto es mejor? no lo se, pero si es seguro que hace una diferencia porque los hombres no tiene el instinto maternal, de preservar la especie como lo tienen las mujeres.

Esto determina que tarde o temprano uno de los dos va a cometer una infidelidad. No es que en las relaciones heterosexuales no ocurra pero en las relaciones homosexuales las probabilidades de que ocurra son el doble. Los hombres siempre tenemos una necesidad de conquistar mucho mas grande que las mujeres y cuando hablamos de gays es mayor aun.

¿Es posible que dos hombres vivan felices? Claro que si pero no hay que desconocer esta realidad de esa necesidad en mayor o menor medida en cada uno. Y muchas veces un desliz comienza con algo pequeño como una mirada o una sonrisa que después lleva a algo mas. Los gays somos especialistas en flirtear con otros hombres delante de cualquier persona, incluso delante de nuestra pareja porque nuestra necesidad de conquista no se ve saciada con tener una pareja estable que nos quiera, con quien nos llevemos bien en la cama y en la vida sino que necesitamos aventuras, emociones, desafíos. ¿Y acaso los heterosexuales no hacen lo mismo? Si, pero los gays tenemos mucho mas oportunidad para hacerlo, hay cines porno, saunas, clubs, etc., que hacen esto mucho mas fácil y rápido. Para conseguir un encuentro no hay mas que ir a uno de esos sitios o entrar en Internet y conseguir una cita. Los gays somos muchos mas lanzados a conocer otros hombres con la única referencia de haber intercambiado unas líneas de texto por un chat que las mujeres, a las cuales muchas veces requiere mas cortejo antes de conseguir una cita. Ni que hablar de que la mayoría en la primera cita “a lo que vinimos vamos” sin que tengan que pasar varios encuentros para ir a la cama.

Entonces, frente a todas estas situaciones ¿qué posibilidades tiene de triunfar una relación homosexual? Si las hay pero para eso ambas personas tienen que estar claras en cuanto a que lo mas importante es siempre la comunicación. No el tratar de fingir que nada pasa, que todo está bien y por detrás cada uno hacerla la suya sino que la relación tiene que estar basando en el amor y en la confianza en la otra persona.

Es muy importante hablar y compartir los deseos de cada uno. Si alguien te parece interesante o atractivo, compartirlo con tu pareja y si él se pone celoso, hablar también acerca de eso. El miedo a perder algo solo crea mas miedo y finalmente con seguridad vas a terminar perdiendo aquello que tanto miedo tienes porque cada vez que te enfocas en el miedo creas mas miedo a tu alrededor.
Pero si te enfocas en el amor, en la confianza, en comprender que tu pareja no es algo de tu posesión sino que es un hombre como tu que tiene también deseos por otras personas pero llegado el caso primero hablaría contigo antes de hacer algo con otra persona, las cosas son diferentes.

Si la relación se basa en la libertad de poder expresar los deseos, las emociones como una forma de compartir eso que a ambos ocurre tal vez no con la misma intensidad ni en el mismo momento, las relaciones serían mucho mas duraderas. Si además dejamos de enfocarnos en el concepto heterosexual de la pareja, en los roles dentro de la pareja y comprendemos que simplemente son dos hombres compartiendo su vida en una relación afectiva, sexual y vivencial, podremos disfrutar de esas cosas que hacen única una relación homosexual. Ese poder entender que los hombres somos diferentes a las mujeres en muchos aspectos. Esa complicidad y entendimiento de lo que hace feliz a un hombre en la parte sexual, en lo afectivo, en lo emocional, en compartir esos pequeños momentos de intimidad como afeitarse juntos, cocinar juntos, correr, ir al gimnasio, o simplemente estar abrazados mirando televisión, harán la diferencia.

El amor no es lo que nos ata sino lo que nos da la libertad de seguir juntos sin ataduras.

PRIMERA ENCICLOPEDIA GAY ARGENTINA

Susana, Moria y Mirtha aparecen en la primera Enciclopedia Gay Argentina Escrita con un estilo desfachatado e irreverente, ya se encuentra en las librerías la Enciclopedia Gay, un volumen de 300 páginas con distintas entradas sobre el universo homosexual, que incluye la biografía de personajes como Susana Giménez, Moria Casán, Mirtha Legrand y Florencia de la V. Ignacio D´Amore y Mariano López son los autores de este inusual volumen, que no intenta ser un directorio exhaustivo de los elementos de la cultura gay nacional pero sí un reflejo parcial del inconsciente que tiene esta comunidad.

A lo largo de diferentes categorías -que incluyen el rock, el pop, las artes, la televisión y la filosofía, entre otras- la obra reúne a una selección ecléctica de nombres locales e internacionales.

Así, aparecen músicos como Barbra Streisand, Shakira, Beyoncé, Mika y Pet Shop Boys, pero también están Lía Crucet, Ricky Martin y Virus. En el caso de Michael Jackson, por ejemplo, la biografía llega incluso hasta su reciente muerte, mientras que Madonna cuenta con su propia y extensa categoría. Otras entradas inusuales son las dedicadas a Giménez -recordando su versión del éxito de Village People "YMCA" en la que la diva de los teléfonos cantaba "Detrás de todo sólo hay una mujer"- y Moria Casán, quien suele decir que ella misma es una especie travesti y un "obelisco con tetas".

En la Enciclopedia Gay también aparecen Teresa Visconti (el personaje que interpretaba Dora Baret en la telenovela "Celeste"), Manuel Puig, Paco Jamandreu, Carlos Monzón y Sergio Goycochea, rescatado por su varonil belleza.
El libro presenta un tono ameno y no exento de ironía y acidez con el que los autores afirman buscar que "dispare nuevas y creativas formas del delirio, la diversión y el desparpajo".

¿QUE ES LA BISEXUALIDAD?

La bisexualidad hace referencia al deseo romántico o sexual hacia personas de ambos sexos. El término tiene el mismo origen que los que se refieren a las otras orientaciones sexuales, homosexualidad y heterosexualidad.

Dentro de la tradición occidental, se suele dar carta de naturaleza a la bisexualidad desde la antigua Grecia pues, según las fuentes existentes, este tipo de relaciones eran practicadas incluso por los mismos reyes o gobernadores de Grecia (uno de ellos fue Alejandro Magno).

Aunque se ha observado en gran variedad de formas en todas las sociedades humanas de las que quede registro escrito, la bisexualidad sólo ha sido objeto de estudio serio desde la segunda mitad del siglo XX y aún hay desacuerdos sobre su prevalencia y
naturaleza.

Bandera del orgullo bisexual

Descripción

Los intentos de descripción teórica de la conducta bisexual aparecen marcados, dentro de la tradición sexológica occidental, por su carácter de territorio ambiguo, en el que la tensión entre homosexualidad y heterosexualidad queda anulada. En un intento de desambiguación, se ha considerado que existen varios niveles de análisis de los que derivan las diferentes formas de conceptualizar la bisexualidad:

Bisexualidad biológica
Bisexualidad psicológica
Bisexualidad conductual
Bisexualidad cultural
Bisexualidad histórica vs contemporánea


Esta gradación de niveles corresponde, además, a una cronología en los estudios sobre la bisexualidad. Las teorías pertenecientes a los dos primeros niveles, el biológico y psicológico, encuadran su desarrollo durante el siglo XIX, mientras que las de los dos siguientes, conductual y cultural, aparecen durante el siglo XX.

En las teorías del primer nivel, la bisexualidad aparece fuertemente ligada con la sexología médica y con el pensamiento de Lamarck y Darwin. La finalidad de estas teorías, que operan desde el seno del evolucionismo, es describir la función que la bisexualidad pudiera tener en la perpetuación de la especie humana.

En las teorías del nivel psicológico, la bisexualidad ha sido objeto de diversa consideración. En la obra de Freud, la bisexualidad (como ocurriera con la homosexualidad), a menudo significaba la fijación de un desarrollo psicológico estancado. El trabajo del psicoanalista Heinz Kohut, en cambio, define la bisexualidad como un intento de regulación de la autoestima del individuo para alcanzar satisfacción teniendo relaciones íntimas con un sexo o dos. La necesidad de alcanzar satisfacción sexual con ambos sexos debe distinguirse, en este paradigma, de algunas formas "patológicas" de bisexualidad observadas en el historial clínico de pacientes con personalidad de límites difusos o débiles y autorrepresentaciones fluidas.

En las teorías del nivel conductual, se centra la atención en el estudio de las biografías de individuos que presentan conductas bisexuales. Para estas teorías, dado que la conducta sexual normalmente no suele darse con los dos sexos al tiempo, el mismo individuo suele relacionarse exclusivamente con un sexo u otro durante una fase significativa del desarrollo vital.

Los estudios de este nivel focalizan el interés en las razones por las que se producen estos saltos y en su significado. La bisexualidad se concibe así como un resultado situacional o vital de la biografía de los individuos. Esta dimensión cualitativa en el estudio de la conducta bisexual es eludida por otros estudios cuantitativos del comportamiento sexual humano, como los de Kinsey, que se limitan al recuento estadístico de experiencias o deseos homosexuales y/o heterosexuales en los individuos.

Mientras que las teorías de corte psicológico y conductual centraban su atención en el significado de la bisexualidad para los individuos, y las teorías biologicistas, en la funcionalidad universal de la bisexualidad para la especie, las teorías del cuarto y más reciente nivel, el cultural, consideran que la dimensión fundamental para conceptualizar el comportamiento sexual se halla en el seno de las distintas culturas.

Así se presta atención a las ideas culturales referidas a las relaciones sexuales o a las ideologías dominantes en una cultura respecto de lo que se considera adecuado, saludable, moralmente aceptable o reprobable en el seno de una sociedad concreta en un momento determinado de su historia. Enmarcadas en el seno del constructivismo social, las teorías culturales, niegan la validez científica de categorías universales como la normalidad, la naturalidad o salubridad de unas u otras conductas sexuales. Estas teorías son ajenas a consideraciones biologicistas de la sexualidad, pues consideran que son las culturas, y no la biología, las que determinan históricamente la objetivización conceptual y el significado de los comportamientos, roles e identidades sexuales.

Por ello, las teorías culturales niegan que exista una sola conceptualización de la bisexualidad, sino que esta presenta distintos estatus y naturalezas dependiendo del entorno cultural que se estudie. Desde esta perspectiva, se dan culturas, como la huaorani, en la que no sólo no existen la homosexualidad, heterosexualidad o bisexualidad como conceptos objetivos (aunque se observen prácticas que, desde otras culturas, se conceptualizarían como tales) o identidades sexuales más o menos definidas, sino que el propio concepto de sexualidad aparece difuminado o es inexistente. Por todo ello, la determinación del significado de la bisexualidad depende de la realización estudios transculturales que, evitando el etnocentrismo, den una visión más amplia y veraz del asunto.