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viernes, 16 de octubre de 2009
PULSERAS DE COLORES QUE MUESTRAN LA PREFERENCIA SEXUAL DE LOS JOVENES (SEX BRACELET)
Entre los jóvenes está surgiendo una nueva moda: Los Sex Bracellets o Jelly Bracelets con la que cada joven muestra hasta dónde quiere llegar en materia sexual.De esta forma los adolescentes se comunican sin necesidad de palabras y eso les supone un morbo añadido. Ellos han creado un juego propio con estas pulseras como jugadores:
Código de juego
- Color negro: Completo
- Color amarillo: Abrazos
- Color rojo: Realizar un numerito sexual
- Color azul: Sexo oral
- Color naranja: Besos apasionados
- Color púrpura: Sexo anal.
- Color rosa: Flashing
- Color verde: cunnilingus
- Color blanco: Beso francés
- Color marrón: Analingus
Además de los colores, existe una guía de conducta puesto que cuando un chico rompa la pulsera a una chica, significa que puede canjear el premio otorgado por su color, con esa chica. Este jueguecito es toda una moda, que poco a poco se va prohibiendo, y no es raro ver chicas y chicos con brazaletes en muñecas, tobillos...En muchos colegios americanos ya están prohibidas estas pulseras.
LA HOMOSEXUALIDAD
Vaya torbellino el que desató don César García con su columna titulada “La moda gay”. Provocó la impresionante cifra de 213 comentarios en el blog de la versión electrónica de este matutino de la edición del 18 de las corrientes.De mi parte, debo reconocer que cuando terminé de leer la tan comentada columna, sí sentí una profunda impresión. Negativa, he de aclarar. Me pareció que se llenó de contenido la definición de “homofobia”, que según el Diccionario de la Lengua Española, significa una “aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”.
Yo creo que lo que debe resaltarse de dicha definición es una palabra: persona. El término persona, en su acepción jurídica, significa un sujeto de derecho. Es decir, toda persona, homosexual o no, tiene derechos. Uno de ellos, es el deber correlativo de todos los demás de respetar su dignidad.
Se cree, según muchos historiadores, que personas como Sócrates, Alejandro Magno, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Caravaggio, William Shakespeare, Tchaikovsky, García Lorca, Oscar Wild, Capote, Keynes y Foucault, eran homosexuales. Divas como Safo, Florence Nightingale, Greta Garbo, Marlen Dietrich, también. ¿A cuántos de estos indiscutibles personajes de la historia (por mencionar tan sólo algunos), calificaría García como huecos o huecas?
La columna comentada trató, he de aclarar, sólo sobre los hombres gays. No arremetió contra las lesbianas. Y García sólo se refirió a aquellos que según él, deben ser identificados como “huecos” porque son cobardes y pervertidos, distinguiéndolos así de aquellos cuya preferencia homosexual es un “problema” congénito, o por ser hermafroditas, etcétera. Aparentemente, es más benevolente con los últimos. Tendremos que adquirir entonces un “pervertidómetro” para saber así cuando estamos ante un “hueco” y no caer en estigmatizaciones.
Con lo que sí estoy de acuerdo con García, si ese era el tema, es que todo tipo de abuso sexual debe ser prevenido o en su caso, castigado.
Más de alguna vez escuché a don César en su programa de televisión, que lastimosamente tenía hasta hace un tiempo, pregonar por la no discriminación y la igualdad ante la ley. ¿Será entonces que a quienes él califica de “huecos”, no son tan personas como él? ¿Será que esos “huecos” no tienen los mismos derechos que yo, si sigo la lógica del autor de tan polémicas líneas? Me niego a aceptar esa decimonónica sugerencia. Es que “no hay derecho, hombre”.
KAMASUTRA****TRES NUEVAS POSTURAS
Seguramente después de Gandhi y Apu -sí, el tipo que atiende el minimarket en Los Simpson-, Deepak Chopra es la gran exportación de India. Chopra, algo así como el gurú de la autoayuda y de la filosofía convertida en popcorn, después de títulos estremecedores como Iluminación: Las siete lecciones del golf para el juego de la vida o Jamás moriremos, ahora vuelve a las librerías locales con Kamasutra, su lectura personal del erotismo reducida -tal como esperan sus seguidores- a un par de aforismos que ya se los quisieran los escritores de tarjetas Village. Con ilustraciones para todo espectador, Chopra va desde lo técnicamente cursi -"el amor que deseas está tratando de alcanzarte a cada instante"- a consejos supuestamente prácticos en donde sugiere posiciones sin entrar en detalles y dejando el resto a la imaginación del lector. Más que un manual -ya lo pueden adivinar-, lo de Chopra es algo así como una declaración de intenciones.
Siguiendo la tendencia de editar los kamasutras en formatos grandes y aparatosos, El arte del Kamasutra: la búsqueda del amor es todo lo que un principiante espera: dibujos sexualmente explícitos de indios en posiciones muchas veces imposibles. Escrito por Alka Pande, una profesora india, el libro transita felizmente entre el dato antropológico preciso y la acrobacia circense, de la que aseguran resultados fantásticos. Actualizando constantemente datos de Vatsyayana, el autor del primer Kamasutra, Pande nos cuenta cómo se puede aumentar el tamaño de un pene frotándolo con insectos o cómo mezclando miel con huevos de gorrión y otras hierbas un hombre podrá "disfrutar de varias mujeres". Todo lo que un lector espera.
En las antípodas del anterior, Kama-Sutra: Las 101 posturas más sensuales, es literalmente un manual. Escrito por la argentina Alicia Gallotti, una especialista en este tipo de textos y autora de títulos marqueteros como Kama-Sutra del sexo oral, el libro entrega efectivamente 101 posturas, pero olvidando buena parte del background indio que hace del kamasutra un asunto, a fin de cuentas, cultural y no una extensión contorsionista de Playboy.
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