ESTE BLOG NO ES APTO PARA MENTES CERRADAS. NO ES APTO PARA CONSERVADORES.... ESTE ES UN BLOG QUE SURGE PARA MOSTRAR Y DAR A ENTENDER LA VIDA EN SUS MULTIPLES FACETAS….


viernes, 23 de julio de 2010

¿De dónde viene el mito del Don Juan?

Cuando afirmamos que un hombre es un Don Juan le estamos atribuyendo la cualidad de poder seducir a cuantas mujeres desee. Decir Don Juan implica también un grado mayor de caballerosidad que llamar a cualquiera ligón o mujeriego. 

En ¨La Otra Expresion de la web¨ nos interesaremos hoy por desgranar los orígenes de este mito europeo que, aún hoy, sigue presente en nuestro vocabulario y, como no, en las obras de ficción… ya sean cinematográficas o literarias.

El germen del personaje lo encontramos en la obra de teatro de Tirso de Molina El burlador de Sevilla (1627) donde un caballero fuera de norma aparece en escena y se sumerge gustosamente en los placeres de la vida. Entre ellos, como no, el sexo. El engaño, las tretas y las peripecias aventureras serán la clave de su éxito. Sin olvidar un personaje lleno de matices que sería recuperado por José Zorrilla en el siglo XIX en Don Juan Tenorio. Gracias a estos dos autores españoles, Don Juan se convertiría en un arquetipo repetido hasta la saciedad y caracterizado por romper las normas establecidas, basadas en los preceptos católicos.

Así, Don Juan es un personaje sexualmente liberado y con un fuerte componente egoísta, amante de las camas ajenas y sin poder atarse a ninguna. Cuando llamamos a un hombre Don Juan estamos halagando su potencial masculino. Se presupone que el tipo en cuestión seduce a las mujeres de manera automática. Ellas, sin poder remediarlo, caen rendidas a sus pies.

El Don Juan se ha establecido, por lo tanto, como símbolo de seducción y atractivo físico. Un mito basado principalmente en el hedonismo masculino, que busca el goce sexual a través del cuerpo de muchas mujeres. Todo ello sin dejar de lado su caballeroso encanto. ¿No te suena? Personajes modernos como el de James Bond beben directamente de las fuentes del arquetipo primigenio del Don Juan.

Al final, el Don Juan de Tirso de Molina acaba en el infierno por sus injurias a la moral católica, mientras que Zorrilla le permite morir redimido por el amor. Aunque estemos ante dos finales moralizantes, lo cierto es que el arquetipo donjuanesco es irreverente como nadie y un engañife nato.

Ese es parte de su universal atractivo y del halo de romanticismo decimonónico que se le atribuye a aquellos hombres que hacen de las conquistas su forma de vida y un equivalente mental de un cierto estadio de libertad. Pese a que a día de hoy solo recordemos el componente sexual del Don Juan (capaz incluso de llevar al catre a una monja) lo cierto es que quien lea la obra descubrirá un arquetipo mucho más amplio y lleno de matices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario