
2. Ritmo: Cuando se habla de una buena relación sexual, no hay que reducir la ideal al acto fisiológico ni a la pasión exorbitante. Intenta tener un sexo más pausado y tranquilo, incluso con un ritmo más suave y tierno. Tomate tu tiempo para explorar a tu pareja e insistele en que explore y no sólo que active las zonas erógenas .
3. Ocasión: No esperes a que la ocasión se dé, búscala. Para disfrutar de la intimidad vive tu espacio y decoralo de manera acogedora, con muebles cómodos, flores, iluminación cambiante, algo de música... El cuarto es la pieza más importante de este conjunto, es el área intima de la pareja por eso, evita trabajar ahí, pues no es ni una oficina ni un lugar para planchar.
Este es el sitio donde se duerme, se descansa y se hace el amor, donde más a gusto se deben sentir los dos. Un buen refugio contribuye a crear un ambiente emocional favorable a la intimidad, y ayuda a que los problemas y las preocupaciones de la vida diaria no pasen de la puerta.
4. Trato: La relación sexual pasa por diferentes fases, a medida que va a avanzando el conocimiento de la pareja. Hagan un trato para que ninguno se quede con los brazos cruzados a la hora de proponer nuevos juegos para incentivar la pasión. Hay que inventar nuevas maneras de hacer el amor y arriesgarse a utilizar todos los recursos para hacerlo más excitante y satisfactorio, como tratar juegos íntimos y diferentes posiciones.
5. Agilidad: No se trata de agilidad para las posiciones acrobáticas, sino de agilidad mental. El humor es uno de los ingredientes más necesarios en la vida y en el sexo. Si algo no sale bien, no pongas cara de angustia . Prueba con ropa interior provocativa, y si él no se da cuenta. Cuéntale con sagacidad, con buenos apuntes, con buen humor y provocación. Un hombre es como un niño: entiende más con el juego que con los reproches y regaños.
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