Desde que se legalizó el matrimonio gay y la adopción conjunta por parejas del mismo sexo en el DF, han llovido una serie de argumentos homófobos por todos lados, desde los improperios deseantes de la muerte para el colectivo gltb hasta el resurgimiento de voces que claman "terapias" para la homosexualidad propuestas por grupos "ex-gay" (que no son más que gays fanáticos religiosos que se fingen heterosexuales con clichés estereotípicos del machismo cotidiano, pero de ellos hablaré en el siguiente prejuicio). Por ello he decidido que tiempos locos, ideas locas: voy a postear de dos a tres prejuicios por semana, el primero del sábado y los otros puedene estar repartidos o bien el martes o bien el jueves.Por el momento, veamos rápido un argumento que normalmente viene solo, sin análisis, sin profundización, sin explicar como y porque, viene absolutamente solo o a veces acompañado de otras muletillas prejuiciosas que dan más o menos a entender "por donde va su significado". Hablo por supuesto del "eso no es normal".
Explicación de "normal":
La palabra normal es una de las más engañosas de nuestro vocabulario, esto porque es una palabra más subjetivas en el sentido de que puede tener no uno, sino cientos de significados y de esos significados a su vez pueden agruparse en varias categorías. Son varias las personas las que dan por hecho que "lo normal" equivale a positivo, bueno, correcto... para todos. ¿Creen que esa lógica no es falaz?
La palabra normal, en un sentido muy general significa "lo que todo el mundo hace" o "lo que la mayoría de las personas hacen", no significa que lo que hagan sea "lo único legítimo" o "lo único correcto por hacer". En ocasiones aunque no todas las veces, el concepto de "normalidad" puede llegar incluso hasta plasmarse en las leyes..
No obstante vemos como esa "normalidad" establecida en ese conjunto de reglas puede variar a través del tiempo y a través de las distintas sociedades, o sease las reglas de determinada sociedad no son conceptos universales ni onmipresentes ni omnitemporales, están en cambio constante. Por ejemplo, mientras que en algunas partes de México pretendían penalizarse muestras de afecto como los besos en público (incluidas parejas heterosexuales), en otras sociedades como la holandesa se permite tener sexo en los parques públicos a partir de determinada hora de la noche. Incluso la misma sociedad puede estar dividida respecto al concepto de "normalidad"; vemos como Texas es un bastión del conservadurismo extremo, y por el otro lado vemos al siempre progresista Vermont con sus leyes actualizandose constantemente.
Sin embargo el concepto de normalidad podría albergar una trampa, especialmente cuando dicho concepto pretende ser "no cambiante" y esté infiltrado hasta el tuétano de la sociedad, la educación, las leyes y casi todo aspecto de la vida cotidiana. Cuando el concepto de normalidad tiene esa característica de "pretender ser la única norma, no cambiante" literalmente ahoga la creatividad, mata la diversidad al limitar el trabajo, la expresión y el intelecto de cada ser humano hacia una sola visión: la de "lo normal". Así, no solo las expresiones afectivas entre personas del mismo sexo se ven afectadas por esa concepción expresiva tan limitada, también todo lo demás que no encaje con "la norma"; de ese modo, he visto caer a varias personas debido a la normalidad, personas que por ejemplo son excelentes dibujantes de anime o incluso grandes diseñadores gráficos pero que al final no se dedican a lo que les gusta sino a lo que la sociedad considera "trabajos de verdad", ya sea porque en eso que quieres ser "no hay mucho futuro aquí" o porque "tienes que conseguirte un empleo de verdad". Para algunas sociedades, como en la que reside su servidor, lo que no esté dentro de la curva de la normalidad es en "el mejor" de los casos infravalorado (en el peor es sujeto de agresión o incluso compadecido).
También habría que checar si los contenidos de dicha normalidad se corresponden con la realidad; pero también vemos que en algunas ocasiones los contenidos de "lo normal" suelen chocar con la misma, haciendo que incluso dentro de la misma normalidad haya contenidos irreales que pretenden ser de aplicación universal, ya sea porque no son aplicables para todos los seres humanos, o incluso porque algunos de sus contenidos sean dañinos por sí mismos. Por ejemplo, la normalización de la sexualidad que la visión conservadora hace de la misma casi siempre no toma en cuenta varios factores, haciendo que su visión sexual-normalizante sea por demás irreal: por ejemplo el hecho de que no todas las personas desean casarse y aún así poner como meta forzosa intermedia de la vida el matrimonio, y en el caso de las relaciones entre personas del mismo sexo pese a que está comprobado con rigor científico que entre los seres humanos existen distintas manifestaciones de atracción sexo-afectiva (desde la heterosexualidad, pasando por la bisexualidad hasta la homosexualidad) las mentalidades ultraconservadoras suelen percibir a la heterosexualidad como una norma (lo cual de entrada es falaz) que debe aplicarse no únicamente para los heterosexuales, sino para todo mundo alcanzando a los no heterosexuales.
También, la palabra "normal" puede significar "lo que desde siempre ha sido": creer que algo es bueno porque es tradicional o porque es antigüo. Esta falacia es llamada "Ad antiquitatem", pero de ella hablaré en otra ocasión.
Hablar de normalidad siempre es tarea compleja; a veces la normalidad sí llega a emparentar con la realidad y sí es positiva, pero no es el caso de la normalidad que proponen los homófobos, la cual trata como positivas algunas cuestiones que en realidad o suele ser neutras o suelen ser negativas.
Lo que sí es cierto en este tema son tres cuestiones: en una sociedad cuya norma pretende ser la heterosexualidad, sin duda alguna la homosexualidad ni la bisexualidad no lo son. Pero en sociedades avanzadas como la canadiense, la sueca, la noruega, la visibilidad de la diversidad sexual en su totalidad no solo es algo normal, sino algo tan cotidiano que prácticamente las personas apenas notan el hecho de que su vecino de al lado pueda ser gay. Dicho sea de otro modo, la "normalidad" a grosso modo es tan cambiante a través del tiempo y dependiendo del espacio que realmente el asunto debe ser tomado como lo que es: un conjunto de ideas que tarde que temprano cambiarán con el paso del tiempo. Lo importante no es si algo es o no es normal, lo importante es determinar si afecta a terceros, si resulta neutral para terceros o incluso llegue a beneficiarlos, sea o no sea normal.
Por otro lado y como ya he mencionado antes, la palabra normal significa "lo que la mayoría hace" o "como la mayoría es" (en el más extremo de los dichos "como todo mundo es"). Dentro de esa lógica, lo opuesto a lo que "la mayoría hace" es la autenticidad, el carácter de único. Una buena respuesta al "ser gay no es normal" (aunque suene medio arrogante), bien podría ser: así es, no soy normal... soy único.
Unas palabras más: independientemente de que nuestra forma de ser pueda emparentar o no emparentar con "la normalidad" que una sociedad contempla, siempre sé tu mismo. Nunca pidas perdón por ser quién eres, ni tampoco te mientas a tí mismo (ni a los demás, pero principalmente a tí mismo), ni siquiera para darles gusto a los demás. Por esa misma línea va el siguiente prejuicio que viene, el cual analizo este Martes o Miércoles que viene...
Posibles respuestas al "eso no es normal":
A. Así es, no soy normal... soy único.
B. Y que ¿quieres que te mienta siendo otro?
C. No me interesa en lo absoluto ser normal, me interesa ser yo.
D. Pluralidad y diversidad, no normas restrictivas.
E. A la biología la normalidad le importa un cacahuate.
F. La orientación sexual, sea cual sea, no es una idea como para ser catalogada como "normal" o "no normal".
