Pese a que la sexualidad esté sobredimensionada hoy en día, a través de la televisión, de Internet, de revistas y medios especializados, presente en la escuela, en la calle… ¿se habla como se tiene que hablar en los hogares? Es decir, esta profusión de información sexual ¿va acompañada de una mayor libertad por parte de los padres? ¿O se siguen cortando a la hora de hablar de sexo con sus hijos? Es cierto que la cantidad de información sexual de la que disponemos es amplia, pero no sabemos si realmente proviene de las fuentes que los jóvenes necesitan.
Con información o sin ella, está claro que los embarazos no deseados, los abortos y las enfermedades sexuales siguen existiendo. Ello nos da una cierta información respecto hasta qué punto son útiles los datos de los que disponen los adolescentes de hoy.
Información no siempre es sinónimo de desaparición de antiguos tabús. Si desde la esfera familiar no se hace mención a nada relacionado con la sexualidad, desde una actitud de confianza y naturalidad, forzosamente el niño o el adolescente va a percibir que el sexo es un asunto del que es mejor no hablar.
O que, simplemente, no es bienvenido dentro del seno familiar. De esta manera, cuando surja alguna duda por parte del menor, los padres no podrán participar en la orientación de su hijo… puesto que no se va a recurrir a ellos.
Evidentemente, las cosas han cambiado sustancialmente en los últimos años, pero la aprobación paterna respecto a asuntos tan peliagudos como la opción sexual o el modo de vida sigue siendo, en el fondo, algo muy importante para la autoaceptación sexual del niño o adolescente.
Así, si lo que deseas es participar activa y positivamente en la formación de la identidad sexual de tu hijo, es necesario que le hagas entender que puede hablar contigo de cualquier tema. Incluído el sexo. No queremos decir que preguntes e instigues para que todo pase por tí, sino que hagas que tu hijo se sienta a gusto respecto a determinados temas.
Deja de lado tus antiguos tabús por el bien de tus hijos
Ello pasa, obligatoriamente, por un trabajo previo en la niñez. Los niños se dan cuenta cuando alguien les censura, aunque sea de manera sutil. El nucleo familiar es, en primera instancia, el lugar donde los niños aprenden el significado del bien y del mal, por lo que una mirada abierta y no enjuiciadora es lo más saludable.
Habla con tus hijos alrededor de los cambios de su propio cuerpo, de lo que significa tener relaciones, de los riesgos, de las satisfacciones… y hazlo con un vocabulario adaptado a su edad. Si todavía te escandalizas ante cietos temas, lo mejor es que seas franco con ellos y les expliques que, simplemente, perteneces a otra generación donde la sexualidad permanecía encerrada. Por lo que ambos tenéis que hacer un esfuerzo de comprensión mutua.
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miércoles, 12 de mayo de 2010
Cibersexo, más común de lo que creemos
Las relaciones entre sexo e Internet se estrechan cada vez más
Portales como Messenger o Skype, chats, foros, páginas web… Internet ofrece todo un mundo de posibilidades para prácticar sexo, si lo deseas. Sin embargo, nos encontramos ante una modalidad de sexo un tanto diferente al encuentro físico tradicional. Es más, aquellos que piensen que procurarse sexo por la red es una práctica marginal y bizarra, están muy equivocados. Sexo e Internet van, actualmente, de la mano. Y si no, ¡echa un vistazo a tu alrededor! El cibersexo es, a día de hoy, otra modalidad sexual.
En primer lugar existe el sexo entre desconocidos, con la web cam como principal aliada. Es común que dos personas se encuentren en un chat y que, posteriormente, se den las direcciones de correo electrónico para poder “charlar” en privado a través de los portales que antes te hemos mencionado. Entre los puntos fuertes de mantener una relación sexual de estas características, está la inmediatez, por ejemplo.
No hace falta que salgas a la calle a ligar, en los chats encuentras a miles de personas que están ahí para lo mismo que tú, sin más complicaciones. El misterio en torno a la otra persona puede ser otro de los alicientes: es la primera vez que la ves, no sabes nada de su vida. El anonimato es total, puedes estar mirando el cuerpo desnudo de alguin a quien acabas de conocer. O mostrarte tú mismo, mintiendo descaradamente sobre quién eres.
En cuanto a los puntos negativos… es evidente que un contacto cibernético no se parece en nada a un contacto físico. Al final se trata más bien de una variante de la masturbación, antes que de una relación bilateral. Como experiencia, puede ser satisfactoria, pero nunca llegará a rozar la emoción de dos cuerpos de carne y hueso juntos.
Por otro lado, el contacto emocional se deja de lado. La profundización en las relaciones sociales o amorosas no tiene cabida en este tipo de encuentros. Sin embargo, los contactos entre adultos son totalmente voluntarios e inofensivos, y cada cual determina los límites de su vida sexual.
Los menores de edad se exponen a serios riesgos
Los mayores riesgos afectan a los menores de edad. No es tan raro que los adolescentes de hoy tengan algunos de sus primeros flirteos sexuales a travez de la red, como tampoco lo es que los chats estén plagados de adultos en busca de jóvenes con los que contactar. Los padres deben de tener mucho cuidado con los amigos “virtuales” de sus hijos porque, de la misma manera que Internet es una herramiena esencial en las relaciones sociales actuales, alberga aspectos muy negativos. Y, desgraciadamente, la red está llena de pederastas.
Paralelamente a este tipo de relaciones, el sexo está presente en Internet de manera constante. Desde portales donde pagar por ver a chicas desnudas en directo, a través de una web cam, hasta pelis porno on-line. Al mismo tiempo, Internet es la plataforma ideal para que determinados grupos sexuales tomen contacto en pro de futuros encuentros físicos. Los foros específicos (homosexuales, sadomaso, fetichistas…) pueden ser una plataforma muy útil para encontrar partenaires sexuales que compartan tus gustos.
Y, evidentemente, también puedes encontrar una cantidad ingente de información sexual a través de Internet. Nosotros somos la prueba viviente.
Portales como Messenger o Skype, chats, foros, páginas web… Internet ofrece todo un mundo de posibilidades para prácticar sexo, si lo deseas. Sin embargo, nos encontramos ante una modalidad de sexo un tanto diferente al encuentro físico tradicional. Es más, aquellos que piensen que procurarse sexo por la red es una práctica marginal y bizarra, están muy equivocados. Sexo e Internet van, actualmente, de la mano. Y si no, ¡echa un vistazo a tu alrededor! El cibersexo es, a día de hoy, otra modalidad sexual.
En primer lugar existe el sexo entre desconocidos, con la web cam como principal aliada. Es común que dos personas se encuentren en un chat y que, posteriormente, se den las direcciones de correo electrónico para poder “charlar” en privado a través de los portales que antes te hemos mencionado. Entre los puntos fuertes de mantener una relación sexual de estas características, está la inmediatez, por ejemplo.
No hace falta que salgas a la calle a ligar, en los chats encuentras a miles de personas que están ahí para lo mismo que tú, sin más complicaciones. El misterio en torno a la otra persona puede ser otro de los alicientes: es la primera vez que la ves, no sabes nada de su vida. El anonimato es total, puedes estar mirando el cuerpo desnudo de alguin a quien acabas de conocer. O mostrarte tú mismo, mintiendo descaradamente sobre quién eres.
En cuanto a los puntos negativos… es evidente que un contacto cibernético no se parece en nada a un contacto físico. Al final se trata más bien de una variante de la masturbación, antes que de una relación bilateral. Como experiencia, puede ser satisfactoria, pero nunca llegará a rozar la emoción de dos cuerpos de carne y hueso juntos.
Por otro lado, el contacto emocional se deja de lado. La profundización en las relaciones sociales o amorosas no tiene cabida en este tipo de encuentros. Sin embargo, los contactos entre adultos son totalmente voluntarios e inofensivos, y cada cual determina los límites de su vida sexual.
Los menores de edad se exponen a serios riesgos
Los mayores riesgos afectan a los menores de edad. No es tan raro que los adolescentes de hoy tengan algunos de sus primeros flirteos sexuales a travez de la red, como tampoco lo es que los chats estén plagados de adultos en busca de jóvenes con los que contactar. Los padres deben de tener mucho cuidado con los amigos “virtuales” de sus hijos porque, de la misma manera que Internet es una herramiena esencial en las relaciones sociales actuales, alberga aspectos muy negativos. Y, desgraciadamente, la red está llena de pederastas.
Paralelamente a este tipo de relaciones, el sexo está presente en Internet de manera constante. Desde portales donde pagar por ver a chicas desnudas en directo, a través de una web cam, hasta pelis porno on-line. Al mismo tiempo, Internet es la plataforma ideal para que determinados grupos sexuales tomen contacto en pro de futuros encuentros físicos. Los foros específicos (homosexuales, sadomaso, fetichistas…) pueden ser una plataforma muy útil para encontrar partenaires sexuales que compartan tus gustos.
Y, evidentemente, también puedes encontrar una cantidad ingente de información sexual a través de Internet. Nosotros somos la prueba viviente.
Las ventajas de tener un amante
La clandestinidad puede ofrecer un plus de excitación
Lady Chatterley, Madame Bovary, Ana Karenina… todas ellas han gozado de los placeres que comporta el tener un amante. Aunque las heroínas de novela han sido casi siempre castigadas por sus deslices sexuales, una de las contantes de la literatura clásica fue el plasmar en papel el ansia de transgresión femenina al decidir mantener relaciones extraconyugales, desafiando a la autoridad.
En cuanto a ellos, la sociedad siempre ha sido mucho más permisiva con los varones en lo que a amantes se refiere. Si las mujeres formaban parte de la esfera hogareña, para los hombres era usual disponer de queridas en otros círculos de moralidad menos restrictiva.
Pero como todo esto ya ha quedado atrás, y en cuestión de infidelidades ninguno de los sexos está seguro, hablemos de las ventajas e inconvenientes de tener un amante hoy en día. El hecho de verse con alguien que no pertenece al círculo familiar y a las rutinas diarias puede ser una experiencia satisfactoria y emocionante para muchos.
Mantener una relación clandestina, tener que esconderse o citarse en hoteles, albergar un secreto escondido al que nadie puede acceder… todo ello hace que las relaciones sexuales con el/la amante se conviertan en una aventura. Para algunos puede significar un retorno a las emociones de la juventud, una transgresión de lo socialmente prohibido. O, simplemente, el encuentro con una persona con la que tenemos la química sexual que falta en casa.
Muchas veces pensamos que tener una aventura es como quien baja a comprar tabaco. En realidad, varias personas pueden estar en juego si nos arriesgamos a llevar una doble vida. El tener que fingir delante de la pareja, disimular que todo anda bien, mentir sobre dónde hemos estado… no nos engañemos, es estresante. Lo que para unos puede ser una liberación de las rutinas, para otros se torna en una preocupación constante por no ser descubierto. Eso sin tener en cuenta el desasosiego que acarrea el pensar en qué pasaría si nuestro cónyuge se enterase: gritos, peleas, divorcio, custodia… En fin, que la vida es muy complicada.
Con el trabajo y los niños, pocos son los que pueden disfrutrar realmente de una doble vida, el tiempo no es infinito. Tener un amante significa desplazamientos y cohartadas. Pero también puede significar un oasis en el que olvidarse de los problemas cotidianos, de las responsabilidades acuciantes y de las contradicciones de la existencia. Un amante puede ser una escapatoria, al mismo tiempo que puede ser una condena más. Todo depende de la situación personal de cada uno, evidentemente.
Luego están las personas que se enamoran de sus amantes. Pero eso es otra historia. Otro problema añadido.
Lady Chatterley, Madame Bovary, Ana Karenina… todas ellas han gozado de los placeres que comporta el tener un amante. Aunque las heroínas de novela han sido casi siempre castigadas por sus deslices sexuales, una de las contantes de la literatura clásica fue el plasmar en papel el ansia de transgresión femenina al decidir mantener relaciones extraconyugales, desafiando a la autoridad.
En cuanto a ellos, la sociedad siempre ha sido mucho más permisiva con los varones en lo que a amantes se refiere. Si las mujeres formaban parte de la esfera hogareña, para los hombres era usual disponer de queridas en otros círculos de moralidad menos restrictiva.
Pero como todo esto ya ha quedado atrás, y en cuestión de infidelidades ninguno de los sexos está seguro, hablemos de las ventajas e inconvenientes de tener un amante hoy en día. El hecho de verse con alguien que no pertenece al círculo familiar y a las rutinas diarias puede ser una experiencia satisfactoria y emocionante para muchos.
Mantener una relación clandestina, tener que esconderse o citarse en hoteles, albergar un secreto escondido al que nadie puede acceder… todo ello hace que las relaciones sexuales con el/la amante se conviertan en una aventura. Para algunos puede significar un retorno a las emociones de la juventud, una transgresión de lo socialmente prohibido. O, simplemente, el encuentro con una persona con la que tenemos la química sexual que falta en casa.
Muchas veces pensamos que tener una aventura es como quien baja a comprar tabaco. En realidad, varias personas pueden estar en juego si nos arriesgamos a llevar una doble vida. El tener que fingir delante de la pareja, disimular que todo anda bien, mentir sobre dónde hemos estado… no nos engañemos, es estresante. Lo que para unos puede ser una liberación de las rutinas, para otros se torna en una preocupación constante por no ser descubierto. Eso sin tener en cuenta el desasosiego que acarrea el pensar en qué pasaría si nuestro cónyuge se enterase: gritos, peleas, divorcio, custodia… En fin, que la vida es muy complicada.
Con el trabajo y los niños, pocos son los que pueden disfrutrar realmente de una doble vida, el tiempo no es infinito. Tener un amante significa desplazamientos y cohartadas. Pero también puede significar un oasis en el que olvidarse de los problemas cotidianos, de las responsabilidades acuciantes y de las contradicciones de la existencia. Un amante puede ser una escapatoria, al mismo tiempo que puede ser una condena más. Todo depende de la situación personal de cada uno, evidentemente.
Luego están las personas que se enamoran de sus amantes. Pero eso es otra historia. Otro problema añadido.
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