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lunes, 19 de julio de 2010

Chica de la website




Eileen 
Una chica de 25 años, 
Santiago, República Dominicana.

¿Qué es el poliamor.?

Qué es el poliamor. Con este término se hace referencia a quienes tienen una relación amorosa y sexual con dos o más personas, teniendo todas las partes pleno conocimiento y consentimiento de dicha relación múltiple. Esto no significa que estas uniones sean duraderas, pueden ser inconstantes.

A veces se lo confunde con la poligamia, pero este estado es un tipo de matrimonio en el que una persona está casada con varias al mismo tiempo. Incluso, la palabra proviene del griego y significa varios matrimonios.

Volviendo al poliamor, quienes eligen este modo de relacionarse tienen sus propios valores en cuanto a las parejas. Por ejemplo, mientras los monógamos creen que la fidelidad se basa en tener relación con una sola persona; es decir, no permiten tener sexo con otras mientras tienen ese compromiso, el poliamor toma a este valor con el hecho de ser honestos con sus amores.

Por otro lado, hacen hincapié en la comunicación con todas sus parejas; además, cada relación de poliamor puede tener sus propias reglas; a lo mejor, como sucede con los matrimonios tradicionales. En el caso de los poliamorosos, son todas las partes unidas las que deciden cómo llevar a cabo esa múltiple relación.

Son más abiertos en cuanto al sexo, entendiendo que una persona puede estar enamorada de una y a su vez poder sentir deseo sexual por otra. Respetan su deseo más íntimo y se lo hacen saber a sus otros amores. Aquí los celos no entran.

De todas formas, no para cualquiera es el poliamor. En este tipo de relación la libertad es lo más valioso; y nadie quiere pertenecerle a nadie, lo cual es una opción que se da algunos matrimonios. Pero eso sí, lo más importante es el amor y el respeto.

Infertilidad masculina: a ellos también les pasa

Infertilidad masculina: a ellos también les pasa. Aunque se piensa comúnmente que esta problemática se da más en la mujer, hay que saber que los varones también sufren de esterilidad.

Pero ¿a qué se debe la infertilidad masculina? Las principales causas son los desórdenes espermáticos (bajo recuento o falta de movilidad de éstos), y sus orígenes son múltiples: infecciones, reacciones inflamatorias, desórdenes endocrinos, problemas inmunológicos, factores del medio ambiente y del estilo de vida; así como enfermedades genéticas, enfermedades hepáticas, entre otros.


La edad no es un factor influyente, como sí lo es en la mujer. Sí ayudan el sobrepeso y la mala alimentación; se constató que el 80% de hombres infértiles tenían una dieta pobre en frutas y verduras. Por ello es esencial seguir un régimen rico en antioxidantes (vitaminas E, A, C, B-12, etc.).

Asimismo, se recomienda consumir ácido fólico y zinc, que se encuentran en las verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales, mariscos, hígado, carnes, pescados, huevos y lácteos.

También influyen el fumar (tanto cigarro común como marihuana) y el consumo asiduo de alcohol. Asimismo, se comprobó que los antidepresivos pueden perjudicar a la fertilidad masculina.

Y, por último, una de las causas es el estrés. Las situaciones traumáticas y de estrés, perjudican a la salud en muchos aspectos, y en el caso de los varones pueden llegar a alterar la calidad de sus espermatozoides.

Mi Piel Canela

Disfunciones sexuales más comunes

Disfunciones sexuales más comunes. Las disfunciones sexuales son problemas en la respuesta sexual, ya sean en la excitación, el deseo de tener sexo o en la imposibilidad de conseguir el orgasmo.

Las disfunciones sexuales afectan la vida de una persona, pero no solo a nivel de pareja sino en todo ámbito. La salud y la autoestima se ven alteradas cuando acontece un problema sexual, sea cual fuere la severidad del mismo.

Actualmente las disfunciones sexuales son realmente comunes, esto se debe a ritmo de vida, patrones socio culturales, nivel de exigencia, y varios factores más.

Las alteraciones más comunes de la sexualidad se pueden resumir en:

Anorgasmia: es la imposibilidad de conseguir un orgasmo, ya sea durante o coito o también con la masturbación.

Aversión sexual: es el rechazo al sexo y cualquier tipo de acto sexual, esta alteración produce ataques de pánico.

Dispareunia: es el dolor durante la penetración o después de ella.

Dolor sexual no coital: es el dolor que se produce durante el sexo, pero no cuando hay penetración.

Eyaculación precoz: eyaculación acelerada, la descarga se produce mucho antes de lo deseado.

Eyaculación retardada: la eyaculación tarda en suceder o no lo hace con facilidad.

Frigidez: no se tiene interés sexual, deseos ni se experimentan respuestas ante los estímulos sexuales.

Impotencia: imposibilidad de conseguir una erección o erecciones pobres que no permiten la penetración.

Vaginismo: dolor durante el coito causado por espasmos vaginales involuntarios, los músculos vaginales se contraen a tal punto de que puede hasta hacerse imposible la penetración.

Un solo mensaje

¿Cuánto debe durar el sexo?

Si le preguntáramos a la persona promedio -y en especial a los hombres- que describiera su percepción de la relación sexual ideal, muy probablemente la resumiría como intensa, fogosa y prácticamente interminable. 

Ésa es usualmente la fantasía o expectativa más común en el plano de la satisfacción íntima: un coito pasional y desinhibido que dure toda la noche.

Sin embargo, y contrario a lo que precisamente se fantasea, el acto sexual que parece durar indefinidamente se queda normalmente en eso, en una utopía sacada más bien de la trama de una película porno. Según apuntan los terapeutas sexuales, un coito satisfactorio sólo dura unos minutos, hablando estrictamente desde la penetración del pene a la vagina hasta la eyaculación.

El tiempo deseable

La sexóloga Alicia Fernández revela que, de acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine, “el coito correcto desde el punto de vista médico debería durar entre 7 y 13 minutos para considerarse deseable y adecuado”.

“Esto puede ser impactante para aquellas personas que, basándose en películas pornográficas, tienen en su mente que deben durar 30 minutos y hasta una hora”, reconoce la especialista, criticando que estos filmes “ofrecen una visión distorsionada de la realidad, donde la duración del coito es eterna y tenemos unos superhombres con penes enormes”.

Este lapso real del acto sexual promedio fue también confirmado por la Dra. Carmen Valcárcel, experta en sexualidad humana. La terapeuta explica que si bien cada pareja tiene su propio concepto de lo que debe ser el encuentro íntimo modelo -y establece incluso “un ritmo de duración y frecuencia”-, lo cierto es que la expectativa de ‘cuanto más minutos de sexo, mejor’ desentona con los datos objetivos.

“Varios estudios han encontrado que una relación coital satisfactoria dura en promedio unos siete minutos, en un rango que va de tres minutos a trece”, aclara la Dra. Valcárcel, afirmando -de paso- que muchas personas se muestran preocupados porque piensan que no pueden alcanzar en la cama la prolongada duración que tienen en mente.

Clave el precalentamiento

Es importante destacar que el periodo esperado de los siete a 13 minutos se refiere únicamente al coito y no incluye la estimulación erótica previa al acto sexual, que es vital para alcanzar la satisfacción entre sábanas. En el llamado foreplay es que se da propiamente la excitación de la pareja a través de diversas estrategias placenteras -como el sexo oral, las caricias mutuas y los juguetes sexuales-, y es un elemento esencial de la relación íntima (excluyendo los quickies).

Entonces, si se le sumara el tiempo de la “fase del precalentamiento”, como la nombra la Dra. Fernández, entonces el encuentro se alargaría incluso por horas.

“El encuentro sexual puede durar el tiempo que sea -dos o tres horas, todo un día…-, pero depende de muchos detalles que van calentando el ambiente y erotizando a los miembros que componen la pareja. Y es que el coito es parte del proceso pero no lo es todo. Por lo tanto, no es lógico ni saludable medir el tiempo sólo desde la penetración hasta la eyaculación”, subraya la sexóloga.

La antesala erótica al sexo cobra aún más importancia si se tiene presente que, según precisa la Dra. Valcárcel, la mujer necesita unos 20 minutos de estimulación para alcanzar el orgasmo.

Enfócate en la satisfacción

Más allá de andar con el cronómetro en mano, los expertos en el tema recomiendan más bien relajarse, no preocuparse de antemano y tener el goce como norte. Enfatizan que lo importante es sentirse satisfechos y consentidos por la pareja, y no tanto establecer una marca olímpica.

Aconsejan, asimismo, no tener la presión de estar comparándose una y otra vez con el desempeño que dicen tener sus amigos o conocidos, pues las relaciones sexuales ideales varían de pareja en pareja. En este punto, las doctoras aquí consultadas dejan claro que -por ejemplo- hay personas que prefieren tener encuentros rápidos e intensos, mientras que otras optan más bien por un ambiente más romántico que propicie el ir poco a poco.

“La duración de la relación sexual no es la clave para la satisfacción sexual. La actividad íntima placentera no debe medirse, pues, por el tiempo que se le dedique, sino por el placer que sostiene de ésta, el disfrute, y que ambos queden satisfechos con lo que dan y reciben”, concluye la sexóloga Fernández.

“Ranking” en la cama

Según una encuesta publicada en el Journal of Sexual Medicine*, los participantes calificaron así los rangos de duración del acto sexual (desde la penetración hasta la eyaculación).

1 a 2 minutos: demasiado corto


3 a 7 minutos: adecuado


7 a 13 minutos: deseable


10 a 30 minutos: demasiado largo

Cabeza de Cristo de madera

Rosa Maria Acevedo Nuñez 

Sexo contra el dolor menstrual

Para algunas resulta un inconveniente. Para otras, sólo tiene ventajas. Además de acabar con el malestar de «esos días», hay menos riesgo de embarazo, aunque no hay que olvidar las infecciones


Estamos en el siglo XXI y tener relaciones sexuales durante la menstruación sigue siendo un tabú para muchos. 

Aunque en este mito intervenga la moral de diversas religiones, en realidad se trata de una cuestión de preferencia de la pareja, puesto que las relaciones durante la menstruación no traen consecuencias negativas para la salud sexual, e incluso en algunos casos, presentan más ventajas que inconvenientes.

La psicóloga y sexóloga Paz Sirvent, asegura que «es una decisión o preferencia de pareja, sólo debemos de tener mayor higiene y protección en los casos que sea necesaria». Es cierto que algunas mujeres sienten rechazo en esos días, pero en el caso de los hombres, como cita la psicóloga, «no sienten rechazo, considero que sienten más desconocimiento».

Por su puesto, también depende del tipo de ciclo que tenga cada mujer, como señala Eduardo García del Real, ginecólogo y directo del Instituto Médico EGR. «Es cierto que hoy en día hay gran cantidad de gente que toma anticonceptivos que hacen que las reglas sean menos dolorosas y escasas, y que sean unos días más del ciclo».

La mayor ventaja de practicar el coito durante la menstruación es que las parejas viven ese momento con más relajación porque hay menor riesgo de concepción, «algunas se sienten más relajadas, menos presionadas por el tema embarazo y suele ser la fecha más esperada», aporta Paz Sirvent.  Eduardo García afirma que ésto es así puesto que «durante la menstruación lo que no se tiene es una mucosa donde se implante un óvulo fecundado, por tanto no tiene riesgo de embarazo».

Lo que sí existe es una mayor probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual, así lo explica el ginecólogo del Instituto EGR: «Durante la regla el útero está perdiendo mucosa y tiene una especie de herida dentro, con lo cual la posibilidad de infectarse es un poco más elevada». Por ello, García  aconseja que «las relaciones durante el periodo se tengan con preservativo, es lo ideal».

Otra de los pros de vivir la sexualidad durante esos días es que los orgasmos alivian las molestias menstruales. «Pueden hacer disminuir el dolor de cabeza, el de senos, el abdominal o la fatiga», explica la sexóloga Paz Sirvent. Por su parte, Eduardo García explica que esto es así por que «en primer lugar hay una gran descarga de endorfinas, y después porque con el orgasmo se tienen más contracciones y se elimina más flujo, por lo que se mejoran las molestias». Además, algunas mujeres sienten un mayor deseo sexual durante estos días, «en algunos casos sí es así –aclara el ginecólogo especialista– pero no hay una norma de conducta en cuanto a la sexualidad de la mujer, cada ciclo es un ciclo distinto».

Algunas mujeres que sienten rechazo al flujo menstrual, pero a las que les apetece tener relaciones sexuales, buscan soluciones como el uso de esponjas vaginales. Se trata de una pequeña esponja que se vende en farmacia y cuyo uso, impregnada de espermicida, suele ser como anticonceptivo, pero en este caso también se usa para retener el flujo sexual y tener relaciones coitales. «La esponja vaginal es igual de recomendable que un tampón –comenta Eduardo García del Real– no tiene ningún problema siempre que estén semiestériles y sean higiénicas».

La sexóloga Paz Sirvent también aporta otra solución a tener en cuenta, que es el uso de esponjas de mar. En este caso, explica la experta: «La cortamos a nuestra medida, la humedecemos e insertamos, es conveniente atarla con hilo dental para una cómoda y fácil extracción», aunque este método resulta menos práctico e higiénico.