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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Putas dominicanas llamadas heroinas

El tamaño del pene: un tema que siempre preocupa a los hombres

El tamaño del pene es uno de los temas más recurrentes entre el público masculino y a veces también femenino, llegando a convertirse casi en algo obsesivo.

Muchas son las consultas y comentarios que recibimos en Educasexo, acerca de cuál es el tamaño ideal del pene, y hay muchos que se animan a dejar sus medidas, para sacarse la duda de si su tamaño es normal, grande o pequeño.

Y la preocupación por el tamaño del pene es algo cultural, que el varón arrastra desde que el hombre es hombre. Es oportuno recordar cuáles son las medidas normales del pene, partiendo de la base de que éstas se toman en el estado de erección.

Un pene normal, generalmente mide entre 13 a 16 centímetro de longitud, con un diámetro aproximado de 4 centímetros y unos 13 de circunferencia. De cualquier manera, este es un tema sobrevalorado, ya que es muy raro que el tamaño del pene afecta a una relación sexual, impidiendo la penetración, ya que para que esto ocurra, el tamaño, debe ser inferior a los 5 centímetros, lo que estaríamos en presencia de un micropene, y afortunadamente estos casos, son muy infrecuentes.

Se dice que cuando más pequeño es el pene en estado de flaccidez, más crecerá cuando esté excitado o en erección. Ten en cuenta además que las condiciones climáticas pueden hacer varias las medidas de tu pene, ya que estando en presencia de frío, tu pene puede encogerse.

Pero lo cierto es que este tema sigue siendo muy importante para los varones, a tal punto que a lo largo de la historia, han surgido cientos de técnicas, métodos, aparatos y hasta cirugías, a los fines de alargar el pene.

Si lo que te preocupa es la opinión de las mujeres, o tienes la duda de si podrás satisfacerlas sexualmente, es bueno que sepas que en realidad y en la gran mayoría de los casos, la satisfacción femenina, está dada por la estimulación del clítoris, ya que es allí, en donde se concentran todas las terminaciones nerviosas, por lo que cualquier tamaño de pene, incluso sin la intervención necesaria de éste, puede conducir a la mujer al orgasmo o al clímax sexual.

Como verás, no son demasiados los motivos por los cuales debes preocuparte, lo que sí puedes hacer es relajarte y disfrutar del sexo sin prestar demasiada atención al tamaño de tu miembro, ¿qué me dices?

Imagen curiosa dominicana

El Ombligo, El Centro del Placer

Algunos pueblos indígenas de México creían que untando el ombligo de las niñas con miel se garantizaba que en el futuro fueran dulces y encantadoras; sabrosas y acarameladas. 

Quizá sea cierto o quizá no... pero el ombligo concentra un innegable halo sexual. ¡Saboréalo!

¿Dónde reside el sensual encanto del ombligo? Quizá sea porque no hay dos iguales, quizá sea porque se sitúa en una zona caliente, quizá sea porque... ¡Qué sé yo! Lo cierto es que las cosquillitas, los besos y las suaves caricias alrededor del ombligo son capaces de inflamar los ánimos más gélidos.

La zona del ombligo es, sin duda, un territorio sensual, sugerente... ¡muy, muy sexual! Pero... no basta. No te quedes ahí. Sube con tus caricias y besitos, desde el ombligo hasta el pecho. Y, después, baja con los dedos y los labios, desde el ombligo hasta... bueno, ¡los límites los pones tú!

Manos (o bocas) a la obra

Es cierto: el ombligo es diminuto. A penas unos milímetros capaces de destapar la caja de los truenos. Sólo tienes que saber tocar las teclas adecuadas. Y para descubrir cuáles son las zonas más calientes al entorno de lo que fue el cordón umbilical lo mejor es explorar con la propia anatomía. Existen infinidad de terminaciones nerviosas que se concentran en esta parte del cuerpo. Descubrir cómo estimularlas es sólo cuestión de tiempo y de práctica. Así que no te cortes: ponte manos a la obra.

Y... ¿cómo se acaricia el ombligo? Con infinita suavidad y dulzura, por supuesto. Y como te dicte tu imaginación. Puedes hacerlo con la yema de los dedos, en frío o con aceites aromáticos estimulantes. ¡Pruébalo!

Pero si realmente quieres encender a tu pareja deja que la boca entre en acción. Las caricias con la lengua y los besitos son la mejor forma de estimular el ombligo de cualquiera.

El ombligo es un cuenquecito donde puedes fundir el placer gastronómico y sexual. ¿No crees que el ombligo es el mejor recipiente para tomar las frutas del amor? Sí, es cierto, las raciones serán mínimas pero... el gusto se potencia infinitamente. Debes saber escoger qué servir en este exótico plato. ¿Qué te parecen unas fresitas silvestres, unas frambuesas o unas uvitas? La nata o la miel queda reservado sólo para las parejas más almibaradas.

El flaco del colmado: ¨Los muchachos II¨

Ciberamantes, o historias de orgasmos virtuales

Una nueva forma de vincularse sexualmente a través de la tecnología. Con cada conversación por chat en las llamadas -salas hot- (espacios de encuentro en la red de contenido erótico y todo sus derivados posibles), puede comenzar una nueva fantasía. 

La situación se torna más interesante cuando además de escribir e imaginar al interlocutor, también se lo puede ver a través de la web cam (cámara enlazada a la computadora). Son historias de sexo virtual. O de sexo sin necesidad de interactuar con otros de forma real.

A este fenómeno moderno y en creciente expansión lo han llamado cibersexo. De acuerdo al Observatorio Español de Internet (entidad privada que analiza e investiga tendencias que ocurren en Internet), el cibersexo es la práctica más común en los chat. “Miles de usuarios intercambian conversaciones subidas de tono, se cuentan relatos eróticos, se fantasea con la posibilidad de conseguir un encuentro que nunca tendrá lugar, etc.”, se explica en el sitio.

Internet ha aportado un nuevo escenario, impensable hasta su aparición: el de la virtualidad. El anonimato preponderante en la red facilita de alguna forma los contactos sociales. Es muy fácil mentir, alterar datos vinculados a la edad, el peso, el color de ojos, el estado civil. La apariencia no es una limitante, tampoco lo es el país de origen. Alcanza con compartir el lenguaje y tener acceso a la red.

Las conversaciones van subiendo de tono de forma progresiva. Se hacen preguntas osadas. También se deben responder. Se trata de un juego cuyo mayor atractivo es la escasa información (real) que se tiene del interlocutor. Todo se concentra en el flirteo, inocente y lascivo, en creer que el encuentro es, cuando en realidad, sólo se imagina. Se pude hablar, escuchar, incluso mirar y ser visto. Pero no se pude tocar. Y allí, precisamente allí, radica el morbo y el encanto para los que encuentran en el cibersexo una forma de autoerotismo.

El cibersexo tiene al menos dos caras. Puede fomentar el aislamiento de ciertas personas; después de todo, es una forma de vincularse con los otros “más segura”, “mediatizada”, que hace “menos vulnerable” a quien desee iniciar un vínculo virtual de estas características.

Pero por otra parte, según el Observatorio, el cibersexo “ayuda a que muchas personas canalicen sus facetas más escondidas hacia planos donde no se daña a nadie, de esta manera no se consuma el contacto y la persona da rienda suelta a sus necesidades de manera virtual”. En otras palabras, se puede fantasear con otros sobre la posibilidad de ser infieles, confesar fantasías o generar nuevas que finalmente no acabarán produciéndose.

Figureo de los jóvenes de mi barrio

Necrofilia

La necrofilia es el trastorno sexual o parafilia que implica la gratificación sexual ante la visión de un cadáver, o al tener coito con él, seguido ello en ocasiones por mutilación del cadáver (Thorpe y colaboradores, 1961).

La necrofilia, constituye un desorden sexual inusual, que emana de un trastorno emocional profundo, casi siempre de proporciones psicóticas.

El necrófilico puede matar para obtener un cadáver, tener relaciones sexuales con él, mutilarlo y aun cometer canibalismo con su víctima.

Este inusual fenómeno puede explicarse como un intento del individuo por dominar a alguien, incluso un cadáver (Coleman, 1972).

La mayoría de sexólogos y entendidos en sexología consideran a la necrofilia como la más grave de todas las alteraciones sexuales o parafilias.

Personaje pintoresco de mi barrio...MANZUETA

Posturas sexuales a la carta

A lo largo de los años, y desde el principio de la existencia de los humanos, el sexo es uno de los temas favoritos de las personas debido a su alto contenido erótico y placentero.

Independientemente de todos los factores que pueden estar en juego a la hora del acto sexual, lo más importante es estar relajado y abierto a la improvisación para poder gozar al máximo, e incluso divertirse.

Por eso, y al mejor estilo Kamasutra, aquí te sugerimos y explicamos algunas posturas que pueden llegar a estimular e incrementar tu placer. Incluso, a intensificar tu orgasmo.

El misionero:
Esta es la posición más tradicional, donde la mujer, acostada, es penetrada por el hombre, quien se recuesta por encima de ella y los dos mantienen una misma frecuencia de movimiento ondulatorio.

Lo bueno: Que es una estimulación directa y sostenida para el hombre, lo que suele provocar una eyaculación rápida y lograda. Además, es una de las que menos cansancio causa, ya que asegura comodidad para ambos.

Lo peor: Que no suele tener contacto directo con el clítoris de la mujer. Para ello es importante realizar un movimiento dirigido y permanecer atento de no perder el contacto.

Doggy Style:
Tal como lo dice su popular nombre, y la fantasía de muchos, acá la mujer debe arrodillarse y luego apoyar sus manos sobre el piso, la cama o algún respaldo para que el hombre pueda penetrarla por atrás.

Lo bueno: Que genera un placentero estímulo con las paredes frontales de la vagina y el punto G, además de que el hombre tiene las manos liberadas, para conseguir un mayor control de la situación.

Lo malo: Que la mujer le otorga el mayor trabajo al hombre, quien controla y decide sobre casi todos los factores que pueden suceder durante el coito.

Cucharita:
Los dos acostados muy juntos y con las piernas flexionadas, meneándose al compás de la misma frecuencia de movimiento.

Lo bueno: Que otorga mayor intimidad por la cercanía de los cuerpos y que ella tiene las manos libres, por lo cual puede estimular explícitamente su clítoris. Ideal para momentos románticos o de poca energía.

Lo malo: Que no permite variación ni mucha visualización del momento.

No existe una cantidad de posiciones ni un modo específico de realizarlas. Por este motivo, es importante que cada pareja experimente libremente cuáles son las maneras que prefieren para hacer el amor.

A partir de estas opciones que te brindamos, puedes: ¡experimentar, combinar y volverte un experto en la cama!