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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Bella chica de mi pais

Roxán 
Una chica de 22 años,
 Santiago, República Dominicana.

Sueños humedos

Si te preocupa lo que te sucede algunas noches, mientras duermes placenteramente, deja de hacerlo porque es totalmente normal.

El pene es uno de los órganos sexuales del hombre y tiene dos funciones muy importantes, una de la de ser el conducto para la eliminación de la orina y con ello de muchos desechos del interior del organismo y la otra, realizar el acto sexual para depositar los espermatozoides o células sexuales masculinas, en la vagina de la mujer.

Pero también es un órgano que proporciona placer al hombre al tocarlo o manipularlo, lo que se conoce como masturbación y al ser muy sensible por la cantidad de terminaciones nerviosas que tiene, con cualquier roce puede estimularse.

Esto es lo que sucede durante muchas noches, cuando se tiene roce con las sábanas o cuando se está soñando con alguien que gusta y atrae, se provoca una erección y una eyaculación, esto es la expulsión en este caso involuntaria del semen, que es el líquido que acompaña a los espermatozoides y al hacerlo, obviamente moja un poco la ropa interior, la de dormir o la cama.

Las eyaculaciones nocturnas, también llamadas poluciones o sueños húmedos, son por lo tanto normales y son experimentadas por todos los hombres alguna vez en su vida.

No se rían por favor

Curiosidades: El sexo de las culturas

Cada cultura tiene su propia manera de ver la sexualidad. 

Así, por ejemplo, en algunos pueblos esquimales los hombres muestran su hospitalidad ofreciendo a sus esposas durante toda la noche, mientras en los pueblos musulmanes el adulterio es castigado con la lapidación.

En la tribu de los sakalaves de Mozambique es vergonzoso que una mujer llegue virgen al matrimonio y se puede castigar a la familia de la joven con el pago de ganado y tierra. Para evitar esto, la familia somete a la adolescente a relaciones sexuales hasta la saciedad antes de casarse. Y en la antigua Fenicia un sacerdote era quien desfloraba a las niñas con un cuchillo de oro.

Los antiguos mayas consideraban la masturbación masculina como una ofrenda a los dioses de la fertilidad y regaban con semen los campos de maíz. Y en cuanto a la sexualidad en la antigua Grecia, un pueblo racional pero con muchos agüeros, tanto las mujeres como los hombres trataban de calmar los torrenciales aguaceros exponiendo sus genitales al cielo en plena lluvia.

Los egipcios de la antiguedad y hasta comienzo del siglo XX acostumbraban a no desvirgar a sus novias, y pagaban a un sirviente para que hiciera el trabajo delante de ellos. Y en la época Victoriana era indecente y vulgar hacer el amor los domingos, pues se consideraba día de asueto de los campesinos y los pobres.

Y, por último, la costumbre de llevar el vello púbico femenino depilado muy en boga hoy día en occidente, era un infalible afrodisíaco visual en la antigua India, cuna del tantrismo, Grecia y Roma, los pueblos más sexuales de la historia.

Bella chica de Santiago

En busca de una Espiritualidad Homosexual.

Existe una espiritualidad homosexual? O dicho de otra forma: ¿vivimos los homosexuales una espiritualidad diferente a la de los heterosexuales? Algunas personas sostienen que sí, que al igual que existe una espiritualidad femenina diferente a la masculina, existe una homosexual frente a la heterosexual. 

Las razones que se esgrimen son diversas, entre ellas, que la espiritualidad es algo tan íntimo, que se vive de forma diversa según las características personales.

Sobre todo cuando estas características se han convertido en un signo de identidad relevante dentro de nuestra sociedad.

Es cierto que nuestras particularidades y experiencias nos marcan a la hora de vivir la fe, sin embargo como protestantes no podemos obviar la importancia tan determinante que tiene la Biblia en todo esto. Y aquí es donde reside la gran dificultad, puesto que el texto bíblico es claramente heteronormativo.

Aún así, tendríamos que reconocer que la heteronormatividad no es la única dificultad para el creyente de hoy al acercarse a la Biblia, existen otras como el androcentrismo. Cosa que no ha impedido a las mujeres articular su visión particular de Dios de una forma clara y comprensible, en beneficio del conjunto de creyentes. ¿Podremos hacer nosotros lo mismo?

Además, otro de los grandes problemas en todo esto, es que chocamos con una estructura religiosa fuertemente heterosexista que se resiste a ser cuestionada, y que nos recuerda que la existencia de una espiritualidad cristiana homosexual fuerza excesivamente los principios de la escritura. Ante esta opinión, estaría bien recordar que nadie está libre de ideología, y que la única forma de criticar una de ellas, es situarse en otra.

 ¿Sólo la teología que surge de una experiencia homosexual está influida por su contexto? ¿Tan poco relevante es la heterosexual? ¿Podrían afirmar rotundamente que algunos principios cristianos que ellos consideran inamovibles, no han sido influidos por su género u orientación sexual? Me cuesta creer que sólo las personas heterosexuales tengan la capacidad de leer de forma neutra y pura el texto bíblico.

La heteronormatividad es una construcción sociopolítica que, al igual que muchas otras, recorre la Biblia de principio a fin. Por eso mismo, y como hemos dicho ya, determina la experiencia cristiana protestante.

¿Cómo deconstruirla? ¿Cómo liberar al texto bíblico de este lastre? ¿Cómo hacer que los creyentes dejen de leer como algo lógico la exclusión de las personas homosexuales? ¿Cómo desnaturalizar, no sólo unos cuantos textos inhumanos, sino una visión bíblica de la sexualidad que atenta contra la diversidad en la creación de Dios? Hay que reconocer que la tarea es complicada, aunque no por ello imposible.

Al hablar de homosexualidad y cristianismo rápidamente surgen textos como: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos (1)”. Una interpretación que surgiese de una experiencia homosexual no pondría la condena por encima del sufrimiento. Más bien denunciaría la utilización del nombre de Dios por parte de la religión, para ejercer un control social a favor de los intereses de las mayorías.

Para pasar después a dignificar a todas las personas asesinada, torturada o rechazada, por la influencia de textos como éste a lo largo de la historia. Dios está siempre al lado de la víctima, esa es la convicción profunda del cristianismo, ése es el mensaje del Cristo crucificado. A la palabra del Dios opresor no se le puede dar más credibilidad que a la del Dios de los oprimidos.

Más controversia han producido las diferentes voces que en los últimos años han defendido la homosexualidad de Jesús. Aunque a simple vista pueda parecer una afirmación estrambótica, que como muchas otras aplica a Jesús categorías modernas, su fuerza reside en que pone al descubierto la utilización de la figura de Jesús para defender el sistema heteronormativo. Algo similar a lo que ya antes había apuntado tan acertadamente la teología feminista: “cuando Dios es visto como hombre, los hombres son presentados como Dios”. Y a lo que evidentemente nos oponemos.

Ante esta apropiación ilegítima no creo que la persona homosexual deba claudicar, y al leer textos como: “Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús (2)”, puede alegrarse viendo como Jesús no renunció a amar a las personas de su mismo sexo, e incluso que a uno de esos discípulos lo amó de una forma diferente.

Eso es lo que parecen decir los seguidores de Jesús cuando llaman a uno de ellos El discípulo amado. Debería también observar sin censuras la imagen que nos proporciona este texto, la de un Jesús que permite que otro hombre le muestre su amor, y que no ve en la afectividad entre personas del mismo sexo ninguna amenaza. Jesús vive el amor con personas de su mismo sexo de forma abierta y desinhibida.

De todas formas no deberíamos imponer ninguna lectura gay o lesbiana como correcta. En primer lugar porque las personas homosexuales somos diversas, y no compartimos una única forma de ser, sentir, o de situarnos ante Dios y el mundo.

Por lo que la diversidad ha de ser una característica irrenunciable de la espiritualidad homosexual bien entendida. Y en segundo lugar, porque nunca hay que olvidar que también nuestra interpretación es parcial, condicionada y está expuesta a ser corregida. Nadie puede proponer una interpretación definitiva de la Biblia. Así que tendríamos que estar más que conformes, con una que ilumine nuestro día a día.

Pero siendo conscientes de todas las limitaciones, hay que reafirmarse en el principal sentido que actualmente tiene una espiritualidad homosexual, y que no es otro que el de enfatizar la experiencia de liberación frente a los que pretenden que vivamos oprimidos. Trabajando, en la medida de nuestras posibilidades, para ensanchar hasta el infinito los entornos donde poder vivir más libremente. Algo que posee un sentido netamente evangélico, porque el punto de partida de cualquier espiritualidad cristiana es la libertad. Sólo con ella, podemos acercarnos a la heteronormatividad del texto bíblico para desenmascararla, para decir que esta construcción humana no tiene nada que ver con Dios. Ella nos esclaviza, Dios nos libera.

Las dos cara de mi ciudad

Sexo oral de película

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Chica de Santiago de los Caballeros

Adicción sexual

Es importante resaltar que existe lo que llamamos ‘dependencia al sexo’, aunque puede llevar una vida promiscua, tiene sentimientos de culpa, remordimientos y, en muchos casos, depresión después de una relación sexual de la que, por otra parte, no obtiene placer. 

Por eso también a este desorden se le llama ‘bulimia sexual’, porque es un acto obsesivo-compulsivo producido por la ansiedad, el cual es necesario distinguir del promiscuo.

Cuando la promiscuidad combina compulsividad con deseo incontrolable y falta de satisfacción, puede originarse una hiperactividad sexual o adicción al sexo fruto de una mala integración de la sexualidad con la vida afectiva.

Existen numerosas teorías explicativas del deseo sexual exagerado, algunas biológicas y de predisposición en función de la personalidad. En muchos casos, las personas afectadas pueden tener problemas de autoestima, de comunicación, de personalidad, etc. que las lleven a buscar el sexo y que lleguen a confundir sexualidad con afecto, cariño y amor.

Cuando el deseo es persistente e incontrolable y además conlleva sentimientos de culpabilidad, ansiedad, arrepentimiento, etc. es cuando se puede empezar a hablar de ‘adicción sexual’ y cuando es necesario realizar algún tratamiento, pues esta adicción es síntoma de otros problemas más profundos, como pueden ser la represión, la soledad, insatisfacción, abusos en la infancia.

Dentro del concepto de ‘dependencia al sexo’ figuran distintas variantes, como la adicción a las líneas telefónicas eróticas, adicción al cibersexo (internet), sexualidad parafílica (pedofilia, exhibicionismo, voyeurismo, fetichismo), y sexualidad no parafílica.

Se utiliza el sexo para solucionar una necesidad no sexual: trastornos de ansiedad, problemas personales, laborales, estrés. La dependencia supone conductas como: autoerotismo compulsivo (conductas masturbatorias); búsqueda ansiosa de múltiples amantes, montar la vida en torno al sexo; consumo habitual de prostíbulos, teléfonos eróticos, sexo por internet; conducta hipersexual y obsesiva con una relación.

Existen varios tipos de personas con una gran afición al sexo, unas, las ‘promiscuas’ o las que tienen un gran deseo sexual y que no tienen problemas en disfrutar de su sexualidad; las otras, las ‘dependencia al sexo’, buscan en éste una forma de llenar un vacío afectivo; pueden ser personas problemáticas y sufrir de una adicción sexual.

En tiempo de calor una de esta no cae mal

Comportamientos y curiosidades sexuales

Las mas comunes son:

- Agrexofilia: Excitación producida por elhecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.

- Agorafilia: Atracción por la actividad sexual o elexhibicionismo en lugares públicos.

- Alopelia: Experimentar un orgasmo sólo viendo a otros teniendouna relación sexual.

- Amomaxia: Excitación sólo al realizar una relación sexualdentro de un automóvil aparcado.

- Autagonistofilia: El estímulo es ser visto por otras personasdurante el acto sexual.

- Candalagnia o candaulismo: Ver a la pareja copulando con otrapersona.

- Dendrofilia: Cuando la excitación sólo se produce al frotarsecontra los árboles.

- Dogging: Excitación sexual al ser observados practicando sexoal aire libre, tanto en coches, como en bosques pero siempre en lugaresapartados, donde los asistentes, pueden mirar o bien participar según losgustos de los participantesen coches.

- Escopofilia, escoptofilia, escoptolagnia o mixoscopía: Laexcitación dependerá de mirar abiertamente a otras personas en el acto sexual (no subrepticiamente como en el voyeurismo).
- Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.

- Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una personadesconocida en una multitud.

- Jactitafilia: Excitación producida por el relato de las propiashazañas sexuales.

- Olfactofilia: Excitación debida al olor de la transpiración,especialmente de los genitales.

- Picacismo: Excitación sexual al introducir alimentos en algunade las cavidades del cuerpo con el fin de que la pareja los recupere con laboca.

Jaraganería dominicana