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viernes, 15 de octubre de 2010

Bellas chicas de mi barrio

yanibel y carolina

Los lectores preguntan: ¿Qué pasa si se rompe un preservativo?

PREGUNTA.-
 Buenas noches una consulta doctora soy gay y tuve una relación sexual con una persona a quien conocí hace más de un año.

 El hecho es que en la intimidad usamos preservativo él como activo y yo pasivo, pero cuando estábamos practicando el sexo anal el pene de mi pareja se salió del preservativo. Quisiera saber si eso es una relación de riesgo; no se rompió el preservativo ni menos eyaculó, sólo se salió el preservativo y quedo dentro del ano después se coloco otro preservativo y así se pudo terminar. Me gastaría su opinión. Muchas gracias doctora de antemano su respuesta que me pueda brindar.

RESPUESTA.-

Se considera que el sexo protegido es una relación segura siempre y cuando se use correctamente durante toda la relación. Si el preservativo se rompe, se sale o no está en buenas condiciones ya no se puede considerar seguro al 100%, por lo tanto en su caso convendría que se realizara una serología para descartar contagio.

Chica Presidente Light

Awilda Rodriguez

Curiosidades sexuales de Grandes Emperadores

Lo que era ser Emperador, siempre se reconocen sus logros, pocas veces sus defectos y casi nunca sus debilidades

DOMICIANO
(51-96) Llevaba una vida sexual desenfrenada. Se decía que él mismo depilaba a sus concubinas. Vivía rodeado de prostitutas. Calificó a sus coitos como “gimnasia de cama”

JULIO CÉSAR
(100 a.C.- 44 a.C). Se acostó con muchas mujeres de sus amigos… y enemigos. Fue amante pasivo de reyes e intimó con Cleopatra. Conocido como “marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos”

CLAUDIO
(10 a.C.- 54 d.C) Cuando llegó a la cumbre del poder, sus más estrechas consejeras fueron dos prostitutas. También sus esposas, libertos y favoritas desempeñaron un papel activo en su gobierno

NERÓN
(37- 68) Hizo cortar los testículos a un joven y se casó con él. Le gustaba salir de una jaula recubierto con la piel de una fiera y arrojarse sobre hombres y mujeres atados en un poste. Intentó acostarse con su madre y se disfrazaba para ir a los burdeles

TIBERIO
(42 a.C. – 37 d.C.) Creó el cargo de intendente de placeres. En su retiro de Capri reclutó a grupos de chicas y jóvenes que copulaban por turnos delante de él a fin de excitarlo. Los llamaba “mis pececitos”

CALÍGULA
(12-41) Mantuvo relaciones sexuales con varios hombres y practicó la homosexualidad pasiva. Instaló un prostíbulo en su palacio –se enamoró de una prostituta– y hasta se lucró con dicha actividad. Llegó a acostarse con su propia hermana

AUGUSTO
(63 a.C.-14 d.C.) Hacia fuera, proclamaba austeridad. Pero su afición consistía en desflorar a jovencitas vírgenes. Hasta su propia esposa se las buscaba y las traía de todas partes

Kamasutra: El barco de vela

El mal olor corporal, enemigo del sexo

No solo la belleza física, la ropa o el peinado son elementos a considerar cuando se quiere atraer amantes a raudales… algo tan importante como el olor corporal es muchas veces devaluado a favor de otras consideraciones.

 Y no te estamos hablando de la necesidad de elegir un buen perfume, sino de algo tan sencillo como cuidar la propia higiene. Todos desprendemos un determinado olor que nos es característico y que tiene que ver con nuestra alimentacion o nuestras costumbres higiénicas.

Tan importante es el olor corporal que es mediante el olfato como nuestra libido se activa. Sin ir más lejos, las axilas y los órganos genitales producen unas feromonas que envían señales que solo el órgano vemeronasal puede descodificar.

 Y este se encuentra, como no, en la nariz. El sistema vemeronasal transmite dichas señales al cerebro, que las traduce en deseo sexual.

Evidentemente, nosotros no somos conscientes de todo esto, las feromonas no pueden “olerse” en sentido estricto… pero regulan las curvas de nuestro deseo de manera extraordinaria. Pese a que ya se haya inventado el Channel Nº5, seguimos siendo seres primitivos.

Sin embargo, hay algo que ni un millón de feromonas pueden evitar: el mal olor. Después de una jornada maratoniana de trabajo o de deporte, desprender un cierto tufillo no es nada anormal. La biología manda en estos casos. No obstante, no olvidemos que ese tufillo del que hablamos tiene muy fácil solución… una ducha y arreglado.

Los problemas surgen cuando obviamos esa obligada ducha más de una vez. En ocasiones nuestro cuerpo desprende mal olor aunque nosotros no nos demos ni cuenta (nuestra pituitaria se acostumbra a todo), por lo que debemos estar al tanto y establecer unas ciertas rutinas higiénicas. Y cuando hablamos de olores corporales no solo nos referimos al sudor, sino que boca, pies, genitales y pelo también cuentan.



Un mal olor en el momento menos esperado puede cortar por lo sano una noche de pasión, pero no siempre se debe a una falta de higiene. Hay pequeños detalles en los que no caemos que nos pueden ayudar a mantener nuestro sex-appeal a ralla. Por ejemplo, una alimentación que no te proporciona las suficientes cantidades en zinc o Vitamina B puede incidir, al tiempo que un exceso de alimentos como el ajo, el comino, el curry o la cebolla.

Por otro lado, es normal que en determinadas etapas de la vida se haya de andar con más cuidado con la sudoración.  Esto les ocurre a las mujeres en la menopausia o a los hombres desde la adolescencia hasta pasados los 30.

Enfermedades como la diabetes, el estreñimiento o las complicaciones de hígado pueden causar malos olores, así como algunas complicaciones cutáneas como las úlceras o las hemorroides. Por último, una ropa que impida la transpiración (los tejidos sintéticos, por ejemplo), no usar un buen desodorante o un calzado con mala ventilación pueden ser causas más que probables de una mala gestión de nuestro olor corporal.