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sábado, 20 de noviembre de 2010
10 razones para NO tener sexo
Mucho se ha dicho en torno a las razones para tener sexo: da belleza, otorga salud, coloca en los labios una sonrisa de pasta dental, mejora la calidad de la piel, del cabello, refuerza el sistema inmunológico, reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Incrementa las endorfinas y en general otorga una sensación de bienestar.
Y así podría haber decenas, cientos de razones más para llevar a cabo el coito. Pero, ¿sabías que también existen razones para no tenerlo? éstas son las 10 principales:
Depresión:
Cuando un miembro de la pareja sufre depresión, esto invariablemente afecta a la pareja en muchos sentidos y, por supuesto, en materia sexual también. El decaimiento, la falta de sentido por la vida que en muchos casos puede llevar a la disfunción eréctil, mermará la vida sexual, sin duda. Si un miembro de la pareja la padece lo mejor es acudir a un profesional para resolver el problema emocional y después, como consecuencia, el sexual.
Pleitos:
Como resultado de las peleas en una relación bastante desgastada y lastimada, el dolor y el pleito siempre se lleva a la cama: en ocasiones se traduce como una manera de vengarse, y en otras, como simple revancha y cuyo castigo principal sería la falta de sexualidad.
Deudas o preocupaciones económicas:
Las presiones con signo de pesos siempre merman las relaciones sexuales. En ocasiones, el mismo estrés que esta situación genera o la ansiedad por cubrir las facturas hará que se convierta en una obsesión diaria en donde todo tendrá cabido menos el sexo.
Estrés o cansancio:
Luego de las largas jornadas laborales, de un día intenso de juntas o de un ambiente de trabajo hostil, lo que querrá el o los miembros de la pareja que lo padezcan, será dormir, olvidarse del mundo y descansar. ¿Sexo? No, gracias. Ésta es una de las principales razones de muchos divorcios en la actualidad.
Cambios en la figura:
Muchas mujeres no aceptan su figura tal como es y, por ello mismo, tienen pudor de desnudarse ante su esposo o novio, por no parecerle sexy o atractiva. Esto puede provocar que la mujer deje de hacer algunos juegos sexuales o que simplemente evite el sexo cuando no se siente bien con su figura y cuando tenga algún complejo de obesidad y prefiera esconderse de su hombre.
Hijos:
Cuando los niños llegan a la pareja, el sexo suele olvidarse, sobre todo, si son padres primerizos. Con tanto cansancio queda poca energía para el sexo. Cuando los niños son más grandes se divide el tiempo y se deja de tener un espacio único para el disfrute sensual.
Control:
En ocasiones un miembro de la pareja usa el no tener sexo para convencer, para no discutir, para olvidar, para cubrir mentiras y hasta para controlar a su pareja, dosificando o eliminando el sexo a sus anchas, para sacar ventaja de alguna situación.
Alcohol:
Cuando el consumo de alcohol se vuelve adicción, puede representar un grave problema para la relación. Puede crear codependencia del otro miembro de la pareja, generar un círculo vicioso de dolor emocional y además, en casos muy dramáticos, provocar disfunción eréctil.
Horarios diferentes:
Para salir de deudas y ahorrar, muchas parejas sacrifican calidad de vida, convivencia, salidas y momentos de alegría compartida. Si sus horarios de trabajos son muy diferentes, entonces tendrán poco tiempo para verse en casa despiertos. Esto disminuirá la calidad y cantidad de las relaciones sexuales.
No tener con quién:
El principal punto. Si no hay con quién tener sexo, entonces ni cómo hacerle. Sin embargo, quienes no tienen pareja se pasan la vida entera buscándola. Cuando la tienen es muy probable que en la inercia de su vida juntos, si no practican una buena y sana comunicación sexual, aparezca alguno de los nueve puntos anteriores.
Y así podría haber decenas, cientos de razones más para llevar a cabo el coito. Pero, ¿sabías que también existen razones para no tenerlo? éstas son las 10 principales:
Depresión:
Cuando un miembro de la pareja sufre depresión, esto invariablemente afecta a la pareja en muchos sentidos y, por supuesto, en materia sexual también. El decaimiento, la falta de sentido por la vida que en muchos casos puede llevar a la disfunción eréctil, mermará la vida sexual, sin duda. Si un miembro de la pareja la padece lo mejor es acudir a un profesional para resolver el problema emocional y después, como consecuencia, el sexual.
Pleitos:
Como resultado de las peleas en una relación bastante desgastada y lastimada, el dolor y el pleito siempre se lleva a la cama: en ocasiones se traduce como una manera de vengarse, y en otras, como simple revancha y cuyo castigo principal sería la falta de sexualidad.
Deudas o preocupaciones económicas:
Las presiones con signo de pesos siempre merman las relaciones sexuales. En ocasiones, el mismo estrés que esta situación genera o la ansiedad por cubrir las facturas hará que se convierta en una obsesión diaria en donde todo tendrá cabido menos el sexo.
Estrés o cansancio:
Luego de las largas jornadas laborales, de un día intenso de juntas o de un ambiente de trabajo hostil, lo que querrá el o los miembros de la pareja que lo padezcan, será dormir, olvidarse del mundo y descansar. ¿Sexo? No, gracias. Ésta es una de las principales razones de muchos divorcios en la actualidad.
Cambios en la figura:
Muchas mujeres no aceptan su figura tal como es y, por ello mismo, tienen pudor de desnudarse ante su esposo o novio, por no parecerle sexy o atractiva. Esto puede provocar que la mujer deje de hacer algunos juegos sexuales o que simplemente evite el sexo cuando no se siente bien con su figura y cuando tenga algún complejo de obesidad y prefiera esconderse de su hombre.
Hijos:
Cuando los niños llegan a la pareja, el sexo suele olvidarse, sobre todo, si son padres primerizos. Con tanto cansancio queda poca energía para el sexo. Cuando los niños son más grandes se divide el tiempo y se deja de tener un espacio único para el disfrute sensual.
Control:
En ocasiones un miembro de la pareja usa el no tener sexo para convencer, para no discutir, para olvidar, para cubrir mentiras y hasta para controlar a su pareja, dosificando o eliminando el sexo a sus anchas, para sacar ventaja de alguna situación.
Alcohol:
Cuando el consumo de alcohol se vuelve adicción, puede representar un grave problema para la relación. Puede crear codependencia del otro miembro de la pareja, generar un círculo vicioso de dolor emocional y además, en casos muy dramáticos, provocar disfunción eréctil.
Horarios diferentes:
Para salir de deudas y ahorrar, muchas parejas sacrifican calidad de vida, convivencia, salidas y momentos de alegría compartida. Si sus horarios de trabajos son muy diferentes, entonces tendrán poco tiempo para verse en casa despiertos. Esto disminuirá la calidad y cantidad de las relaciones sexuales.
No tener con quién:
El principal punto. Si no hay con quién tener sexo, entonces ni cómo hacerle. Sin embargo, quienes no tienen pareja se pasan la vida entera buscándola. Cuando la tienen es muy probable que en la inercia de su vida juntos, si no practican una buena y sana comunicación sexual, aparezca alguno de los nueve puntos anteriores.
Dos sexos, dos placeres
La satisfacción sexual de los hombres es «lúdica», y la de las mujeres, «romántica», según un estudio
Haciendo una peculiar interpretación de las palabras, los autores de un estudio sobre la satisfacción sexual de hombres y mujeres, realizado en la Fundació Puigvert, concluyen que lo más importante para ellos en el momento de la relación es «experimentar placer lúdico», esto es, «pasárselo bien», en tanto que para ellas lo fundamental es «pasárselo bien durante el tiempo que precede al orgasmo y sentir placer romántico». La diferencia entre unos y otras se encuentra en el significado que dan al término «placer» y al tiempo invertido en conseguirlo. Ellos, mucho menos que ellas, indican los autores.
«El estímulo erótico, las muestras de cariño, y dedicar suficiente tiempo al juego amatorio es lo que más satisface a las mujeres, en todas las edades», explica Eduard Ruiz Castañé, que dirige el servicio de Andrología en Puigvert. «Ellos son reactivos, obtienen placer rápidamente, ante una visión erótica por ejemplo, y no necesitan el romanticismo o el afecto para quedar satisfechos», dice el especialista.
El orgasmo no es lo más importante para ninguno de los dos sexos, aunque lo es menos para ellas. «Hay hombres que consideran más satisfactoria la erección del pene que el orgasmo, e incluso lo evitan, ya que, aunque da placer, implica una gran pérdida de energía y es el final del encuentro sexual», explica.
Curva ondulante y larga
«Ellas, en cambio, pueden tener varios orgasmos en un acto, y son capaces de mantener una curva ondulante y prolongada de placer», describe Ruiz Castañé. Esto es así, advierte, si el hombre ha invertido el tiempo necesario para que la mujer consiga una buena lubricación vaginal, lo que se puede conseguir en todas las edades pero es más laborioso en la menopausia. En el estudio han participado 206 hombres de 18 a 71 años y 187 mujeres de 19 a 66, que fueron captados en las salas de espera de Puigvert entre los familiares, en principio sanos, que acompañaban a los enfermos. Todos los entrevistados declararon mantener más de una relación sexual al mes.
Un factor puntuado como satisfactorio por hombres y mujeres fue el hecho de «no tener ansiedad antes del coito». Sentir deseo en los instantes previos a la relación obtuvo una puntuación moderada por ambos. Ellos valoraron más que ellas el hecho de satisfacer a su pareja.
Mantener una buena erección de pene durante toda la relación tampoco forma parte de las prioridades de los participantes en esta investigación, aunque, según estudios previos, es una función inalcanzable para el 15% de los varones.
La disfunción eréctil está considerada como un síntoma de alguna enfermedad cardiovascular. El entorpecimiento del riego sanguíneo que impide una erección es consecuencia de los mismos factores de riesgo que subyacen en una crisis coronaria. Es decir, sufrir hipertensión, obesidad, exceso de colesterol, diabetes, ser fumador y no hacer ejercicio pueden tener como consecuencia una disfunción eréctil.
«Se considera que quien tiene todos esos factores negativos, y además sufre disfunción eréctil, acelera en cuatro años el riesgo de sufrir un accidente coronario grave, salvo que cambie de estilo de vida», alerta Ruiz Castañé. El aliciente sexual, consideran los especialistas, podría ser un estímulo para los hombres que se proponen dejar de fumar y hacer ejercicio.
Haciendo una peculiar interpretación de las palabras, los autores de un estudio sobre la satisfacción sexual de hombres y mujeres, realizado en la Fundació Puigvert, concluyen que lo más importante para ellos en el momento de la relación es «experimentar placer lúdico», esto es, «pasárselo bien», en tanto que para ellas lo fundamental es «pasárselo bien durante el tiempo que precede al orgasmo y sentir placer romántico». La diferencia entre unos y otras se encuentra en el significado que dan al término «placer» y al tiempo invertido en conseguirlo. Ellos, mucho menos que ellas, indican los autores.
«El estímulo erótico, las muestras de cariño, y dedicar suficiente tiempo al juego amatorio es lo que más satisface a las mujeres, en todas las edades», explica Eduard Ruiz Castañé, que dirige el servicio de Andrología en Puigvert. «Ellos son reactivos, obtienen placer rápidamente, ante una visión erótica por ejemplo, y no necesitan el romanticismo o el afecto para quedar satisfechos», dice el especialista.
El orgasmo no es lo más importante para ninguno de los dos sexos, aunque lo es menos para ellas. «Hay hombres que consideran más satisfactoria la erección del pene que el orgasmo, e incluso lo evitan, ya que, aunque da placer, implica una gran pérdida de energía y es el final del encuentro sexual», explica.
Curva ondulante y larga
«Ellas, en cambio, pueden tener varios orgasmos en un acto, y son capaces de mantener una curva ondulante y prolongada de placer», describe Ruiz Castañé. Esto es así, advierte, si el hombre ha invertido el tiempo necesario para que la mujer consiga una buena lubricación vaginal, lo que se puede conseguir en todas las edades pero es más laborioso en la menopausia. En el estudio han participado 206 hombres de 18 a 71 años y 187 mujeres de 19 a 66, que fueron captados en las salas de espera de Puigvert entre los familiares, en principio sanos, que acompañaban a los enfermos. Todos los entrevistados declararon mantener más de una relación sexual al mes.
Un factor puntuado como satisfactorio por hombres y mujeres fue el hecho de «no tener ansiedad antes del coito». Sentir deseo en los instantes previos a la relación obtuvo una puntuación moderada por ambos. Ellos valoraron más que ellas el hecho de satisfacer a su pareja.
Mantener una buena erección de pene durante toda la relación tampoco forma parte de las prioridades de los participantes en esta investigación, aunque, según estudios previos, es una función inalcanzable para el 15% de los varones.
La disfunción eréctil está considerada como un síntoma de alguna enfermedad cardiovascular. El entorpecimiento del riego sanguíneo que impide una erección es consecuencia de los mismos factores de riesgo que subyacen en una crisis coronaria. Es decir, sufrir hipertensión, obesidad, exceso de colesterol, diabetes, ser fumador y no hacer ejercicio pueden tener como consecuencia una disfunción eréctil.
«Se considera que quien tiene todos esos factores negativos, y además sufre disfunción eréctil, acelera en cuatro años el riesgo de sufrir un accidente coronario grave, salvo que cambie de estilo de vida», alerta Ruiz Castañé. El aliciente sexual, consideran los especialistas, podría ser un estímulo para los hombres que se proponen dejar de fumar y hacer ejercicio.
Ellos también fingen orgasmos
Desde hace mucho tiempo se sabe que las mujeres han fingido alguna vez sus orgasmos. Algunos lo consideran, incluso, una "habilidad" exclusivamente femenina. Pero ahora se está hablando de que los hombres también lo fingen, aunque sea difícil de creear para algunos.
Dos razones se impusieron para construir el mito de que los hombres no pueden fingir orgasmos: una es que por más dotes actorales que tengan, resulta imposible mentir una eyaculación; la segunda es esa idea, un poco machista, de creer que no necesitan hacer de cuenta que acaban, si los hombres no tienen ningún problema para acabar.
Sin embargo, estudios, investigaciones y encuestas han revelado que los hombres también fingen orgasmos al igual que las mujeres
Por ejemplo, un estudio del sexólogo colombiano Alonso Acuña, explica las razones por las cuales los hombres también fingen sus orgasmos. Tras analizar una muestra de 1.495 colombianos entre 40 y 65 años, el investigador llegó a la conclusión de que el 13% de los entrevistados ha fingido orgasmos y por varios motivos.
El 40% lo hace o ha hecho por lo que se conoce como ‘inhibición eyaculatoria’, algo así como "quiero pero no puedo", fenómeno que generalmente se explica por problemas de ansiedad, alcohol o edad avanzada. Y el resto, por un "puedo pero no quiero", que obedece a varios motivos, entre ellos evitar un embarazo, presumir o reservarse para otra ocasión u otra mujer.
Fingir como consecuencia de una ‘inhibición eyaculatoria’, condición que afecta a cuatro de cada 10 simuladores de orgasmos, puede ser síntoma de algo más complicado y afectar la calidad de vida del hombre que lo sufre, de la misma forma en que ve alterada su vida el que se enfrenta al problema opuesto: la eyaculación precoz. La inhibición se caracteriza por la imposibilidad de alcanzar el orgasmo a pesar de la excitación y la firmeza de la erección.
Dos razones se impusieron para construir el mito de que los hombres no pueden fingir orgasmos: una es que por más dotes actorales que tengan, resulta imposible mentir una eyaculación; la segunda es esa idea, un poco machista, de creer que no necesitan hacer de cuenta que acaban, si los hombres no tienen ningún problema para acabar.
Sin embargo, estudios, investigaciones y encuestas han revelado que los hombres también fingen orgasmos al igual que las mujeres
Por ejemplo, un estudio del sexólogo colombiano Alonso Acuña, explica las razones por las cuales los hombres también fingen sus orgasmos. Tras analizar una muestra de 1.495 colombianos entre 40 y 65 años, el investigador llegó a la conclusión de que el 13% de los entrevistados ha fingido orgasmos y por varios motivos.
El 40% lo hace o ha hecho por lo que se conoce como ‘inhibición eyaculatoria’, algo así como "quiero pero no puedo", fenómeno que generalmente se explica por problemas de ansiedad, alcohol o edad avanzada. Y el resto, por un "puedo pero no quiero", que obedece a varios motivos, entre ellos evitar un embarazo, presumir o reservarse para otra ocasión u otra mujer.
Fingir como consecuencia de una ‘inhibición eyaculatoria’, condición que afecta a cuatro de cada 10 simuladores de orgasmos, puede ser síntoma de algo más complicado y afectar la calidad de vida del hombre que lo sufre, de la misma forma en que ve alterada su vida el que se enfrenta al problema opuesto: la eyaculación precoz. La inhibición se caracteriza por la imposibilidad de alcanzar el orgasmo a pesar de la excitación y la firmeza de la erección.
¿Qué es el Cólera?
El cólera es una enfermedad infecciosa aguda, provocada por la bacteria 'Vibrio Cholerae'. Se caracteriza por desarrollar de forma muy brusca una diarrea muy importante y vómitos ocasionales.
Estas características hacen que en principio sea difícil distinguirla de otro motivo de diarrea. Aunque en general el cuadro clínico es leve, puede suceder que la deshidratación sea extrema, lo que puede provocar la muerte. La enfermedad requiere cuarentena y es de declaración obligatoria nacional e internacionalmente.
Causas
La forma más habitual de contagio es por beber agua o comer alimentos contaminados por heces humanas. No se suele transmitir de persona a persona. Los brotes más importantes suelen estar provocados por fuentes de agua contaminada por residuos fecales. El Vibrio cholerae forma parte de la flora normal de aguas saladas, desembocadura de los ríos, bahías con salinidad moderada y estuarios, donde se asocia a menudo con algas, plancton, conchas, caparazones, crustáceos, moluscos y otros seres vivos para sobrevivir. Suele aparecer en zonas de Asia, Oriente Medio, África y América Latina. En estas áreas, los brotes de enfermedad se dan durante los meses de calor y la mayor incidencia es entre los niños. En otras zonas, las epidemias pueden ocurrir en cualquier época del año y la enfermedad puede afectar a cualquier edad.
También habita en aguas de interior. Prolifera en verano cuando la temperatura del agua supera los 20 grados centígrados.
Estas características hacen que en principio sea difícil distinguirla de otro motivo de diarrea. Aunque en general el cuadro clínico es leve, puede suceder que la deshidratación sea extrema, lo que puede provocar la muerte. La enfermedad requiere cuarentena y es de declaración obligatoria nacional e internacionalmente.
Causas
La forma más habitual de contagio es por beber agua o comer alimentos contaminados por heces humanas. No se suele transmitir de persona a persona. Los brotes más importantes suelen estar provocados por fuentes de agua contaminada por residuos fecales. El Vibrio cholerae forma parte de la flora normal de aguas saladas, desembocadura de los ríos, bahías con salinidad moderada y estuarios, donde se asocia a menudo con algas, plancton, conchas, caparazones, crustáceos, moluscos y otros seres vivos para sobrevivir. Suele aparecer en zonas de Asia, Oriente Medio, África y América Latina. En estas áreas, los brotes de enfermedad se dan durante los meses de calor y la mayor incidencia es entre los niños. En otras zonas, las epidemias pueden ocurrir en cualquier época del año y la enfermedad puede afectar a cualquier edad.
También habita en aguas de interior. Prolifera en verano cuando la temperatura del agua supera los 20 grados centígrados.
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