2. Sexo con un hombre que no es tu pareja. Generalmente es un ex. Consejo: no permitas que te invada la culpa por esto. Es completamente normal. Quizás tu anterior pareja te excitaba más sexualmente, pero elegiste a la actual por otras características de personalidad. El hecho de tener pareja no implica que todos los hombres atractivos del planeta desaparecen, por lo que nuestra imaginación nos permite variar sin entrar en la conflictiva de la infidelidad. Principalmente, las mujeres eligen hombres de otras etnias (por ejemplo, un muchacho de piel negra si somos blancas), actores famosos o gigolós (hombres sexualmente muy activos y con gran rendimiento).
3. Sexo con otra mujer. No te asustes, no quiere decir que eres homosexual y no te has enterado. La mujer suele ser una desconocida, que sabe exactamente qué hacer porque tiene el mismo cuerpo que nosotras.
4. Alguna práctica nueva que te gustaría probar. Muchas mujeres se inhiben de proponer situaciones "atrevidas" en la cama porque temen que su pareja las juzgue. Entonces, imaginan la escena, que puede incluir sexo anal, sexo grupal, tríos, ataduras, voyerismo, exhibicionismo (hacer el amor en público).
5. Recibir sexo oral. Como para muchas mujeres este es el único método eficaz para alcanzar el orgasmo, ocupa un lugar destacado entre las fantasías.
6. Fantasías con sexo romántico. Aunque no es muy común, es la fantasía que las mujeres están más dispuestas a reconocer, porque es mucho más aceptable socialmente confesar que sueñas con que el príncipe azul te pasa a buscar en un carruaje que comentar que te excita pensar que tienes sexo salvaje con cinco albañiles en un descampado.
7. Fantasías donde se nos obliga a tener sexo. Es sin duda la fantasía más frecuente, y también la que más asusta a las mujeres porque temen estar, en el fondo, deseando que las violen, o ser perversas. Lejos de esto, la "violación segura" es una fantasía muy normal.
Tiene dos matices: o directamente se trata de una violación sin más, o implica una escena en donde un extraño nos seduce, nos lleva a un lugar apartado y se aprovecha de nosotras mientras forcejeamos pero consentimos la escena de cierto modo.
Los sexólogos no terminan de explicar por qué esta fantasía es tan común entre las mujeres, pero hay dos hipótesis. Una es que la sociedad da mensajes muy encontrados a las mujeres respecto de la sexualidad. Debemos ser sexualmente activas pero a su vez moralmente recatadas. Ser violadas nos permite ejercer nuestra sexualidad pero librarnos de nuestra propia responsabilidad por ello. La otra hipótesis es que en una cultura donde ser sexualmente atractivo está muy valorado, ser tan excitante que un hombre no pueda controlarse a sí mismo y nos someta refuerza nuestra autoestima.
8. Fantasías de dominación. Aquí, la mujer es la agresora o tiene un poder físico mayor, y está en control de la situación, sometiendo al compañero. En un mundo dominado por hombres, no es extraño que la fantasía busque invertir esta situación.
9. Trabajar de Meretriz. Permite a las mujeres que son más inhibidas dar rienda suelta a su sexualidad bajo el disfraz del dinero. El hecho de que un hombre te desee tanto que esté dispuesto a pagar para tenerte confirma tu enorme atractivo. Además, al no haber vínculo emocional de por medio brinda la oportunidad de hacer lo que nos plazca sin temor al juicio del otro.
10. Sexo con un desconocido. En la vida real, el sexo con un extraño suele ser bastante decepcionante. Sin embargo, en la fantasía, aporta novedad, y nos libera de las obligaciones y exigencias que implica sostener una relación. Sólo se trata de placer, sin nada a cambio.

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