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miércoles, 5 de enero de 2011
Iniciativa en la cama
En nuestra cultura, la mujer es sometida a una cantidad mayor de tabúes e ideas que modulan su conducta, y expectativas de participación en el coito.
Algunas nunca han llegado a tener un orgasmo por que les han inculcado que sólo las "mujeres malas" gozan del sexo. Gozar del sexo, tomar la iniciativa, no es de mujeres decentes. Suponen.
Para ir cambiando esta concepción comience por actividades no eróticas, pero donde exista interacción física entre los dos. Pídale que le aplique crema en los codos, lave el cabello. Luego, ínstele a que ella haga lo mismo por usted y alábeselo cuando a ella se le ocurra primero.
Proceda luego a actividades más erotizables, por ejemplo un masaje de pies, luego de espalda y pecho, ayudarle a lavarse la espalda. Casi se vuelva una tarea a la que ella accede cada vez con mayor naturalidad. De allí comienza la iniciativa, que a propósito Usted no solo deberá agradecer, sino "premiar".
¿Ve que no es difícil? Solo basta seguir por el camino de ladrillos amarillos.
Algunas nunca han llegado a tener un orgasmo por que les han inculcado que sólo las "mujeres malas" gozan del sexo. Gozar del sexo, tomar la iniciativa, no es de mujeres decentes. Suponen.
Para ir cambiando esta concepción comience por actividades no eróticas, pero donde exista interacción física entre los dos. Pídale que le aplique crema en los codos, lave el cabello. Luego, ínstele a que ella haga lo mismo por usted y alábeselo cuando a ella se le ocurra primero.
Proceda luego a actividades más erotizables, por ejemplo un masaje de pies, luego de espalda y pecho, ayudarle a lavarse la espalda. Casi se vuelva una tarea a la que ella accede cada vez con mayor naturalidad. De allí comienza la iniciativa, que a propósito Usted no solo deberá agradecer, sino "premiar".
¿Ve que no es difícil? Solo basta seguir por el camino de ladrillos amarillos.
LOS LECTORES PREGUNTAN: Masturbación grupal
PREGUNTA.-
Ayer tuve una experiencia en un "cuarto oscuro"... un chico desconocido me masturbó hasta eyacular y yo a él, aunque no llegó a eyacular. Antes de mí, ese chico había estado masturbando a dos hombres, no sé si llegaron a eyacular o no, creo que no, pero no lo sé. No tengo heridas en el pene, pero me asusta pensar en las famosas microheridas... Lo que si vi después es que en el dedo gordo tengo una heridita, tipo padrastro, sin sangre, pero roja como si hubiera piel viva, de unos 2 ó 3 mm. Creo que el riesgo es nulo, pero aún así no hago más que pensar y llevo nervioso desde entonces... ¿Tengo que preocuparme? Por favor, necesito saber si hay riesgo alguno o no. Me estoy obsesionando con el tema
RESPUESTA.-
La masturbación no es una relación de riesgo de transmisión de VIH, por lo que no tiene que preocuparse.
Ayer tuve una experiencia en un "cuarto oscuro"... un chico desconocido me masturbó hasta eyacular y yo a él, aunque no llegó a eyacular. Antes de mí, ese chico había estado masturbando a dos hombres, no sé si llegaron a eyacular o no, creo que no, pero no lo sé. No tengo heridas en el pene, pero me asusta pensar en las famosas microheridas... Lo que si vi después es que en el dedo gordo tengo una heridita, tipo padrastro, sin sangre, pero roja como si hubiera piel viva, de unos 2 ó 3 mm. Creo que el riesgo es nulo, pero aún así no hago más que pensar y llevo nervioso desde entonces... ¿Tengo que preocuparme? Por favor, necesito saber si hay riesgo alguno o no. Me estoy obsesionando con el tema
RESPUESTA.-
La masturbación no es una relación de riesgo de transmisión de VIH, por lo que no tiene que preocuparse.
La comunicación en el sexo
¿En qué consiste la comunicación sexual?
Aumentar la comunicación en el sexo implica trabajar diferentes habilidades más específicas como:
Poner límites: Decir que no a ciertas prácticas sexuales con las que aún no nos sentimos cómodos y llegar sólo hasta donde queramos llegar.
Pedir lo que queremos: Pedir al otro lo que nos gusta y cómo nos gusta.
La iniciativa: Dar el primer paso para iniciar el contacto o para proponer y llevar a cabo diferentes prácticas sexuales.
Expresar y recibir afecto: Sentirnos cómodos con el contacto íntimo (carícias, besos, etc.), con la parte más tierna de la sexualidad. Ser capaces de dar y recibir cariño.
Expresar sentimientos negativos o comunicar problemas: A menudo nos resulta ‘embarazoso’ y más en el terreno sexual, expresar al otro nuestro desagrado hacia ciertas prácticas, conductas o actitudes. Sin embargo, esto es necesario si queremos trabajarlo y mejorar nuestra satisfacción sexual.
Recibir ‘críticas’ o sentimientos negativos del otro: Otra de las cosas que no nos sienta demasiado bien, es recibir estas críticas negativas del otro. Especialmente en el terreno sexual, en el que nos cuestionamos de manera global nuestra ‘feminidad’ o ‘masculinidad’ y nuestra capacidad y desempeño sexual. Sin embargo, no debemos olvidar que cuando alguien nos hace una crítica, no es a nuestra persona sino a ciertos aspectos de nuestra conducta.
Tomarse las críticas como ataques generales a nuestra valía o ‘capacidad’ en el terreno sexual va a resultar poco útil. A menudo nosotros oímos lo de “no eres bueno/a en la cama”, cuando posiblemente lo que la otra persona está diciendo es: “me gustaría que probásemos esto de otro modo” o “¿podríamos hacer esto diferente?”.
La negociación sexual: Es normal que podamos discrepar con nuestra pareja, respecto a la frecuencia de las relaciones sexuales, las prácticas, el momento, etc. Negociar con el otro implica acordar hasta dónde queremos llegar, así como cuál es el tipo de sexualidad que deseamos. Implica encontrar soluciones creativas y flexibles, con las que los dos miembros de la pareja se sientan cómodos y satisfechos.
Tolerar el malestar y aceptar el ‘fracaso’: Aceptar que una relación sexual no tienen porqué ser siempre tremendamente satisfactoria y explosiva. Abrirnos a mostrar nuestra vulnerabilidad y compartir con el otro nuestras inseguridades. Tomarnos con humor los ‘pequeños fracasos’, la torpeza, las distracciones, la falta de inspiración. Y tener un diálogo permisivo y cercano con nuestra pareja sexual.
Comprender los sentimientos y necesidades del otro: Escuchar al otro, ponernos en su lugar y prestar atención a sus necesidades, sin anteponer las nuestras. Tener empatía en el terreno sexual nos motivará a negociar y a buscar soluciones comunes.
¿Porqué nos cuesta?
Éstas son algunas de las razones por las que tanto nos cuesta expresarnos abiertamente en el ámbito sexual:
Miedo a ser rechazados: “Mi pareja me dejará si no soy un amante perfecto”.
Miedo a que descubran “mis dificultades”. “Debo rendir y ser buen amante, siempre”
Miedo a no cumplir con las expectativas del otro: “Si no cumplo con sus expectativas, le decepcionaré…me abandonará..”
Pero es importante que seamos honestos con nuestras necesidades y entendamos que cuando no nos comunicamos en el ámbito sexual, estamos contribuyendo a que surjan resentimientos, hayan malas interpretaciones o queden aspectos por resolver, que tarde o temprano acabarán pasando factura a la relación.
Aumentar la comunicación en el sexo implica trabajar diferentes habilidades más específicas como:
Poner límites: Decir que no a ciertas prácticas sexuales con las que aún no nos sentimos cómodos y llegar sólo hasta donde queramos llegar.
Pedir lo que queremos: Pedir al otro lo que nos gusta y cómo nos gusta.
La iniciativa: Dar el primer paso para iniciar el contacto o para proponer y llevar a cabo diferentes prácticas sexuales.
Expresar y recibir afecto: Sentirnos cómodos con el contacto íntimo (carícias, besos, etc.), con la parte más tierna de la sexualidad. Ser capaces de dar y recibir cariño.
Expresar sentimientos negativos o comunicar problemas: A menudo nos resulta ‘embarazoso’ y más en el terreno sexual, expresar al otro nuestro desagrado hacia ciertas prácticas, conductas o actitudes. Sin embargo, esto es necesario si queremos trabajarlo y mejorar nuestra satisfacción sexual.
Recibir ‘críticas’ o sentimientos negativos del otro: Otra de las cosas que no nos sienta demasiado bien, es recibir estas críticas negativas del otro. Especialmente en el terreno sexual, en el que nos cuestionamos de manera global nuestra ‘feminidad’ o ‘masculinidad’ y nuestra capacidad y desempeño sexual. Sin embargo, no debemos olvidar que cuando alguien nos hace una crítica, no es a nuestra persona sino a ciertos aspectos de nuestra conducta.
Tomarse las críticas como ataques generales a nuestra valía o ‘capacidad’ en el terreno sexual va a resultar poco útil. A menudo nosotros oímos lo de “no eres bueno/a en la cama”, cuando posiblemente lo que la otra persona está diciendo es: “me gustaría que probásemos esto de otro modo” o “¿podríamos hacer esto diferente?”.
La negociación sexual: Es normal que podamos discrepar con nuestra pareja, respecto a la frecuencia de las relaciones sexuales, las prácticas, el momento, etc. Negociar con el otro implica acordar hasta dónde queremos llegar, así como cuál es el tipo de sexualidad que deseamos. Implica encontrar soluciones creativas y flexibles, con las que los dos miembros de la pareja se sientan cómodos y satisfechos.
Tolerar el malestar y aceptar el ‘fracaso’: Aceptar que una relación sexual no tienen porqué ser siempre tremendamente satisfactoria y explosiva. Abrirnos a mostrar nuestra vulnerabilidad y compartir con el otro nuestras inseguridades. Tomarnos con humor los ‘pequeños fracasos’, la torpeza, las distracciones, la falta de inspiración. Y tener un diálogo permisivo y cercano con nuestra pareja sexual.
Comprender los sentimientos y necesidades del otro: Escuchar al otro, ponernos en su lugar y prestar atención a sus necesidades, sin anteponer las nuestras. Tener empatía en el terreno sexual nos motivará a negociar y a buscar soluciones comunes.
¿Porqué nos cuesta?
Éstas son algunas de las razones por las que tanto nos cuesta expresarnos abiertamente en el ámbito sexual:
Miedo a ser rechazados: “Mi pareja me dejará si no soy un amante perfecto”.
Miedo a que descubran “mis dificultades”. “Debo rendir y ser buen amante, siempre”
Miedo a no cumplir con las expectativas del otro: “Si no cumplo con sus expectativas, le decepcionaré…me abandonará..”
Pero es importante que seamos honestos con nuestras necesidades y entendamos que cuando no nos comunicamos en el ámbito sexual, estamos contribuyendo a que surjan resentimientos, hayan malas interpretaciones o queden aspectos por resolver, que tarde o temprano acabarán pasando factura a la relación.
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