Ismelda Ventura
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jueves, 24 de marzo de 2011
Tipos de hombres pasivo al máximo
El pasivo tsunami: …o torbellino.
Es incansable, insaciable, imparable, como el demonio de Tasmania de los dibujitos animados. Le encanta cambiar a cada rato de posición sexual. Por ejemplo, le gusta practicar el helicóptero o el Koh-i-noor, dando vueltas, girando sin parar, imaginen sobre qué eje.
El pasivo flan: …o ameba.
Se pone boca abajo en la cama y se queda inmóvil, mordiendo la almohada, agarrándose fuerte de los costados del colchón, para evitar que intenten darlo vuelta. Se mueve menos que una babosa de jardín.
El pasivo narcisista: …o estatua.
En esta categoría se incluye, por ejemplo, a la musculoca, es decir, la loca que dedica varias horas por día a modelar su cuerpo en el gimnasio. Cuando tiene sexo, se coloca inmóvil frente a uno o más espejos, para verse reflejado mientras le dan rosca.
Le encanta admirarse durante el acto sexual. No le gusta la franela, ni los besos. No le presta demasiada atención a sus acompañantes. No hace nada, solamente se deja hacer, como si fuera una abeja reina rodeada de zánganos, un semidios al que los demás tienen que servir y adorar por su belleza.
Es incansable, insaciable, imparable, como el demonio de Tasmania de los dibujitos animados. Le encanta cambiar a cada rato de posición sexual. Por ejemplo, le gusta practicar el helicóptero o el Koh-i-noor, dando vueltas, girando sin parar, imaginen sobre qué eje.
El pasivo flan: …o ameba.
Se pone boca abajo en la cama y se queda inmóvil, mordiendo la almohada, agarrándose fuerte de los costados del colchón, para evitar que intenten darlo vuelta. Se mueve menos que una babosa de jardín.
El pasivo narcisista: …o estatua.
En esta categoría se incluye, por ejemplo, a la musculoca, es decir, la loca que dedica varias horas por día a modelar su cuerpo en el gimnasio. Cuando tiene sexo, se coloca inmóvil frente a uno o más espejos, para verse reflejado mientras le dan rosca.
Le encanta admirarse durante el acto sexual. No le gusta la franela, ni los besos. No le presta demasiada atención a sus acompañantes. No hace nada, solamente se deja hacer, como si fuera una abeja reina rodeada de zánganos, un semidios al que los demás tienen que servir y adorar por su belleza.
Video educativo de un parto normal
Este video solo es acto para mayores de 18 años, en caso de menores deben estar acompañados de sus padres
Los misterios del orgasmo pasivo
No son pocos los hombres que, durante un encuentro sexual como pasivos, suelen alcanzar un increíble orgasmo sin necesidad de masturbarse. ¿Realmente es algo tan común? ¿Todos los pasivos deberían poder lograrlo? ¿De qué nos estamos perdiendo?
Aquellos hombres que disfrutan de una estimulación o penetración anal saben que gran parte de ese placer se lo deben al famoso y nunca suficientemente ponderado punto G masculino: la próstata. Esta glándula es pequeña e irregular, de color rojizo, y cumple la función de segregar el líquido que vehiculizará a los espermatozoides.
Sin embargo, lo que en este caso nos interesa es su ubicación estratégica. La próstata se localiza por delante del recto y está unida al cuello de la vejiga y a la uretra. De esta manera, puede ser eficazmente estimulada, entre otras posibilidades, a través de una penetración anal. De hecho, los hombres que practican un rol pasivo son excitados a partir del roce interno, intraorgánico, que les produce el miembro de su amante activo. No obstante, esto no suele ser suficiente para alcanzar un orgasmo, sino que el amante pasivo deberá complementarlo con una masturbación.
¿Pero cómo es que hay hombres que sí lo logran? El orgasmo pasivo sin masturbación está catalogado dentro de las “eyaculaciones involuntarias” y no le pasa a todo el mundo. Así que el primer secreto de este dulce misterio es que no cualquiera tiene la predisposición orgánica y nerviosa como para eyacular sin masturbarse.
Pero hay un segundo secreto y depende del amante activo, quien deberá ser lo suficientemente talentoso como para alcanzar la próstata del pasivo, en el tiempo justo, como para desencadenar la eyaculación involuntaria. Lamentablemente no todos los pasivos pueden eyacular de esta manera y no todos los activos tienen el suficiente pedazo de talento como para ayudarlos.
Cabe aclarar que no es éste el único caso en el que pueden presentarse eyaculaciones involuntarias. También pueden ocurrir sin erección, como una respuesta inusual del sistema nervioso.
Como sea, poco importa si la eyaculación es involuntaria o no: si están teniendo buen sexo e increíbles orgasmos, considérense felices. ¿Y quién se anima a contarnos su mejor orgasmo?
Aquellos hombres que disfrutan de una estimulación o penetración anal saben que gran parte de ese placer se lo deben al famoso y nunca suficientemente ponderado punto G masculino: la próstata. Esta glándula es pequeña e irregular, de color rojizo, y cumple la función de segregar el líquido que vehiculizará a los espermatozoides.
Sin embargo, lo que en este caso nos interesa es su ubicación estratégica. La próstata se localiza por delante del recto y está unida al cuello de la vejiga y a la uretra. De esta manera, puede ser eficazmente estimulada, entre otras posibilidades, a través de una penetración anal. De hecho, los hombres que practican un rol pasivo son excitados a partir del roce interno, intraorgánico, que les produce el miembro de su amante activo. No obstante, esto no suele ser suficiente para alcanzar un orgasmo, sino que el amante pasivo deberá complementarlo con una masturbación.
¿Pero cómo es que hay hombres que sí lo logran? El orgasmo pasivo sin masturbación está catalogado dentro de las “eyaculaciones involuntarias” y no le pasa a todo el mundo. Así que el primer secreto de este dulce misterio es que no cualquiera tiene la predisposición orgánica y nerviosa como para eyacular sin masturbarse.
Pero hay un segundo secreto y depende del amante activo, quien deberá ser lo suficientemente talentoso como para alcanzar la próstata del pasivo, en el tiempo justo, como para desencadenar la eyaculación involuntaria. Lamentablemente no todos los pasivos pueden eyacular de esta manera y no todos los activos tienen el suficiente pedazo de talento como para ayudarlos.
Cabe aclarar que no es éste el único caso en el que pueden presentarse eyaculaciones involuntarias. También pueden ocurrir sin erección, como una respuesta inusual del sistema nervioso.
Como sea, poco importa si la eyaculación es involuntaria o no: si están teniendo buen sexo e increíbles orgasmos, considérense felices. ¿Y quién se anima a contarnos su mejor orgasmo?
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