-El único jabón que protege su casa. Jabón Candado....Ayyyy.
-Los indios que más pelean Hatuey y Guarina. Eso es galleta y galleta...Ayyyy
-Los únicos tenis que caminan uno detrás del otro..Fila..Ayyyy
-La única salchicha que se ríe: JaJa Ayyyyy
-El único jugo que le da una pela a tus hijos... TANG. Ayyyy
-El único Helado que E'plota BONNNNN. Ayyyyy
-L-L-A !!! Ya!!! Ayyyyyyyy!!!
-Corpo regálame una nevera. "Aló"... Se cortó la llamada
-La única Cocoa que tiene Tío: Cocoa Sobrino"...Ayyyyy
-Sprite, el único refresco que sabe a 7up"ayyyy
-Lemisol con sabor a menta" Ayyy
-El único vegetal de dos carnes: res-pollo... Ayyyy!"
-La única leche que tiene dinero, milex..Ayyyyy
-Corpo corpo, regáleme una estufa."Coge una plancha que las dos calientan"...ayyyy
-Esa boquita tuya...Ayyyyyy!!"
-Corporan, regálame una nevera. Llévate un abanico que también enfría.... Ayyyy!!!
-Corporán Corporán regálame un carro... "toma un salami que tiene más rueda"... Ayyyy!
Fuente: fuegoalalata.blogspot.com
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miércoles, 6 de abril de 2011
El top ten de problemas en la cama.
En la cama no siempre vienen las cosas rodadas. A veces, podemos tener algunos y variados problemas que tienen fácil solución si impedimos que se agranden, aunque al principio parezcan obstáculos insalvables.
Gatillazo femenino.
Ellas también tienen gatillazos. No se mojan, o una vez iniciada la lubricación vaginal esta se corta.
Puede suceder por las mismas razones explicadas para los hombres, aunque suelen entenderse mejor, porque está en la mente popular que las mujeres “deben prepararse” para tener relaciones sexuales. Actúese como se señaló más arriba con los hombres.
Que no llega, él.
Con frecuencia, que los hombres lleguen al orgasmo antes que las mujeres se vive como un problema porque obstaculiza el orgasmo femenino. Pero que “aguanten” (ellos) mucho tiempo puede ser también fuente de problemas: irritaciones vaginales, aburrimiento femenino, cansancio masculino… y no por eso el orgasmo de ella llega mejor.
Recuérdese que el alcohol también ejerce un efecto retardante para el orgasmo. Por eso las prostitutas huyen de los hombres que acuden a ellas bebidos. Tardan más tiempo…, y en su negocio el tiempo es oro. También puede suceder porque el hombre está distraído, cansado o poco motivado.
Lo mejor es dejarlo y buscar fuentes alternativas para llegar al orgasmo. Y si tampoco se consigue nada…, no pasa nada. Otra vez será.
Que no llega, ella.
Lo mismo le puede pasar a ella. Pero es más frecuente que se trate de un problema meramente técnico. En la postura de coito más común, la “del misionero”, el clítoris recibe poco o ningún estímulo. Bastará con que ella utilice sus manos durante el coito para que todo se solucione. O que las use él después de su orgasmo. Sin olvidar la lengua.
Que llega muy rápido, él.
Hombres y mujeres llegan igual de rápidos al orgasmo cuando se masturban. Pero las cosas no suceden del mismo modo en el coito. Eso sucede porque la cópula no es una fuente sencilla de orgasmos femeninos (salvo cuando ella está encima). Si a eso se añade que el hombre está presionado para “quedar bien” y que la ansiedad acelera la eyaculación…, habrá problemas. Lo mejor es saber que aunque ambos están comprometidos con el placer del otro, ambos son responsables de sus propios orgasmos; no lo es el otro. Esa idea hará mucha prevención.
Pero si él está ansioso por el temor a cómo va a quedar, lo mejor es quitarle esa responsabilidad y que ella tome las riendas del asunto. Incluso le puede hacer la maniobra de presión para retardar su eyaculación.
En cualquier caso…, tomárselo con sentido del humor. Y si la cosa va a más, ponerlo en manos de un terapeuta.
Que llega muy rápido, ella.
Es menos frecuente que la situación anterior, pero ocurre. Y la mayor parte de la gente no lo considera un problema (suerte para ella, se dice). Pero para esa pareja lo es…, porque él se queda sin orgasmos (como en el caso contrario sucede con ella). Hay que aplicar los mismos principios anteriores a este caso. Aunque no hay descritas maniobras destinadas a retrasar el orgasmo de ellas. Quizás sea útil que se masturbe antes para llegar a la relación sexual algo más calmada.
No tiene ganas, él.
Si él no tiene ganas, lo mejor es dejarlo para otra ocasión. Si él tiene siempre menos ganas que ella, habrá que llegar a un entendimiento para que él fuerce un poco sus deseos y ella refrene un poco el suyo. Negociando se llega muy lejos.
No tiene ganas, ella.
Si ella no tiene ganas, lo mejor es dejarlo para otra ocasión. Si ella tiene siempre menos ganas que él, habrá que llegar a un entendimiento para que ella fuerce un poco sus deseos y él refrene un poco el suyo. Negociando se llega muy lejos.
Quiere a todas horas, él.
Es la misma situación anterior vista desde la perspectiva del otro. Lo mejor es negociar y, quizás, ofrecerle alternativas como masturbarle, o permitir que se lo haga a sí mismo en tales circunstancias. Algunas parejas introducen terceras personas para calmar esa abundancia de deseo. Pero es una solución que puede contener mucho veneno para la relación de pareja. En tales casos nos sería nada aconsejable.
Quiere a todas horas, ella.
Lo mismo que en el punto anterior. Las soluciones no cambian porque cambie el sexo del afectado, porque, al final los aquejados son ambos miembros de la apareja.
Gatillazo femenino.
Ellas también tienen gatillazos. No se mojan, o una vez iniciada la lubricación vaginal esta se corta.
Puede suceder por las mismas razones explicadas para los hombres, aunque suelen entenderse mejor, porque está en la mente popular que las mujeres “deben prepararse” para tener relaciones sexuales. Actúese como se señaló más arriba con los hombres.
Que no llega, él.
Con frecuencia, que los hombres lleguen al orgasmo antes que las mujeres se vive como un problema porque obstaculiza el orgasmo femenino. Pero que “aguanten” (ellos) mucho tiempo puede ser también fuente de problemas: irritaciones vaginales, aburrimiento femenino, cansancio masculino… y no por eso el orgasmo de ella llega mejor.
Recuérdese que el alcohol también ejerce un efecto retardante para el orgasmo. Por eso las prostitutas huyen de los hombres que acuden a ellas bebidos. Tardan más tiempo…, y en su negocio el tiempo es oro. También puede suceder porque el hombre está distraído, cansado o poco motivado.
Lo mejor es dejarlo y buscar fuentes alternativas para llegar al orgasmo. Y si tampoco se consigue nada…, no pasa nada. Otra vez será.
Que no llega, ella.
Lo mismo le puede pasar a ella. Pero es más frecuente que se trate de un problema meramente técnico. En la postura de coito más común, la “del misionero”, el clítoris recibe poco o ningún estímulo. Bastará con que ella utilice sus manos durante el coito para que todo se solucione. O que las use él después de su orgasmo. Sin olvidar la lengua.
Que llega muy rápido, él.
Hombres y mujeres llegan igual de rápidos al orgasmo cuando se masturban. Pero las cosas no suceden del mismo modo en el coito. Eso sucede porque la cópula no es una fuente sencilla de orgasmos femeninos (salvo cuando ella está encima). Si a eso se añade que el hombre está presionado para “quedar bien” y que la ansiedad acelera la eyaculación…, habrá problemas. Lo mejor es saber que aunque ambos están comprometidos con el placer del otro, ambos son responsables de sus propios orgasmos; no lo es el otro. Esa idea hará mucha prevención.
Pero si él está ansioso por el temor a cómo va a quedar, lo mejor es quitarle esa responsabilidad y que ella tome las riendas del asunto. Incluso le puede hacer la maniobra de presión para retardar su eyaculación.
En cualquier caso…, tomárselo con sentido del humor. Y si la cosa va a más, ponerlo en manos de un terapeuta.
Que llega muy rápido, ella.
Es menos frecuente que la situación anterior, pero ocurre. Y la mayor parte de la gente no lo considera un problema (suerte para ella, se dice). Pero para esa pareja lo es…, porque él se queda sin orgasmos (como en el caso contrario sucede con ella). Hay que aplicar los mismos principios anteriores a este caso. Aunque no hay descritas maniobras destinadas a retrasar el orgasmo de ellas. Quizás sea útil que se masturbe antes para llegar a la relación sexual algo más calmada.
No tiene ganas, él.
Si él no tiene ganas, lo mejor es dejarlo para otra ocasión. Si él tiene siempre menos ganas que ella, habrá que llegar a un entendimiento para que él fuerce un poco sus deseos y ella refrene un poco el suyo. Negociando se llega muy lejos.
No tiene ganas, ella.
Si ella no tiene ganas, lo mejor es dejarlo para otra ocasión. Si ella tiene siempre menos ganas que él, habrá que llegar a un entendimiento para que ella fuerce un poco sus deseos y él refrene un poco el suyo. Negociando se llega muy lejos.
Quiere a todas horas, él.
Es la misma situación anterior vista desde la perspectiva del otro. Lo mejor es negociar y, quizás, ofrecerle alternativas como masturbarle, o permitir que se lo haga a sí mismo en tales circunstancias. Algunas parejas introducen terceras personas para calmar esa abundancia de deseo. Pero es una solución que puede contener mucho veneno para la relación de pareja. En tales casos nos sería nada aconsejable.
Quiere a todas horas, ella.
Lo mismo que en el punto anterior. Las soluciones no cambian porque cambie el sexo del afectado, porque, al final los aquejados son ambos miembros de la apareja.
Preguntas que hacen en un consultorio sexual
¿Se puede ser un hombre multiorgásmico?
Para serlo, debería poder sostenerse la erección luego de eyacular. Tarea difícil de alcanzar, debido a que a los pocos segundos de alcanzado el orgasmo, el miembro suele pierde rigidez. La erección permanecerá por más tiempo después de la eyaculación, mientras más tiempo dure la excitación. Todo vuelve a empezar cuando se reinicia el ciclo: excitación, meseta, orgasmo, culminación.
En cada hombre existe la posibilidad de explorar el tipo e intensidad de orgasmos que quiera tener. Como siempre, para información más precisa, la consulta al profesional.
Para serlo, debería poder sostenerse la erección luego de eyacular. Tarea difícil de alcanzar, debido a que a los pocos segundos de alcanzado el orgasmo, el miembro suele pierde rigidez. La erección permanecerá por más tiempo después de la eyaculación, mientras más tiempo dure la excitación. Todo vuelve a empezar cuando se reinicia el ciclo: excitación, meseta, orgasmo, culminación.
En cada hombre existe la posibilidad de explorar el tipo e intensidad de orgasmos que quiera tener. Como siempre, para información más precisa, la consulta al profesional.
Curiosidades sexuales que debemos saber
1- No es verdad que a todo el mundo le interese el sexo. El 10% de la gente es asexual: no se siente atraído por ninguno de los dos sexos. Raro, pero cierto.
2- Besarse puede no ser tan saludable en ciertos aspectos. En un beso profundo, se intercambian unas 40 mil bacterias. Por suerte, la saliva tiene sustancias desinfectantes. Pero no te sorprendas si un resfrío va y viene.
3- Los hombres con pareja se masturban más: como tienen más relaciones sexuales, producen más testosterona, lo cual los hace excitarse más. Es un curioso círculo vicioso.
4- Fingir el orgasmo es habitual entre las mujeres. O, al menos, es mucho más frecuente de lo que creemos. Diversos estudios arrojan que al menos el 50% de las mujeres han fingido el orgasmo en algún momento de su vida.
5- En una eyaculación son expulsados unos 100 millones de espermatozoides, que "viajan" a una velocidad de 18 kilómetros por hora, gracias a la fuerza de las contracciones musculares.
6- El sexo es sano, pero hay que cuidar el corazón, porque puede llegar a 180 pulsaciones por minuto durante un orgasmo.
Fuente: entremujeres.com
2- Besarse puede no ser tan saludable en ciertos aspectos. En un beso profundo, se intercambian unas 40 mil bacterias. Por suerte, la saliva tiene sustancias desinfectantes. Pero no te sorprendas si un resfrío va y viene.
3- Los hombres con pareja se masturban más: como tienen más relaciones sexuales, producen más testosterona, lo cual los hace excitarse más. Es un curioso círculo vicioso.
4- Fingir el orgasmo es habitual entre las mujeres. O, al menos, es mucho más frecuente de lo que creemos. Diversos estudios arrojan que al menos el 50% de las mujeres han fingido el orgasmo en algún momento de su vida.
5- En una eyaculación son expulsados unos 100 millones de espermatozoides, que "viajan" a una velocidad de 18 kilómetros por hora, gracias a la fuerza de las contracciones musculares.
6- El sexo es sano, pero hay que cuidar el corazón, porque puede llegar a 180 pulsaciones por minuto durante un orgasmo.
Fuente: entremujeres.com
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