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jueves, 30 de junio de 2011

¿La gallina o el huevo?

Seguro que alguna vez se ha planteado la clásica pregunta de "¿quién fue primero? ¿La gallina o el huevo?". Naturalmente, es una pregunta-trampa, sin respuesta- la gallina nace de un huevo que ha puesto otra gallina, la cual procede de otro huevo puesto por otra gallina.

La verdad- ¿y qué más da la prioridad?   Son dos cosas por cuya existencia la humanidad debería guardar eterna gratitud a la naturaleza.

La gallina, y muy especialmente su joven familia, los pollos, es una de las fuentes de proteínas animales más populares del planeta. Hay gallinas en todas partes, y no tienen problemas religiosos, que se sepa, con nadie.

  Parece que las gallinas son originarias de Bengala, al noreste de la India. De allí se expandieron por todo el sureste asiático y China, al tiempo que iniciaban su viaje a Occidente; así llegaron a la poderosa Persia de Ciro y Jerjes, de donde acabaron pasando a la Grecia de Aristóteles, y de ahí al resto de Europa.   Mucho después, los árabes las extendieron por África y, más tarde aún, los españoles les hicieron cruzar el Atlántico. Hoy hay gallinas en todo el mundo... y, como es lógico, pollos.   Y más “derivados”, claro.

El gallo, animal a veces considerado decorativo, a veces de pelea, siempre apropiadísimo para un buen arroz; el capón, ese pollo castrado y cebado, de carnes grasas y suculentas; la pularda, versión femenina, y corregida y aumentada en cuanto a exquisitez, del capón... Sí, también el pollo de cría intensiva, pero ni ustedes ni yo comemos de eso- el pollo, en nuestra mesa, ha de ser de corral.

   Qué decir del huevo... Se achaca a la gallina el que, para un huevo que pone cada vez, lo cacarea al mundo; así es, pero es que un huevo de gallina es una obra de arte, que encierra una salsa jamás igualada por el mejor de los cocineros- la yema.

En realidad, deberíamos considerar al huevo compuesto de tres partes- dos de protección, que serían la cáscara y la clara, y una no ya comestible, sino una joya, que es la yema- la mejor salsa del mundo, la usemos como base de preparaciones saladas o dulces.

  Por eso me fastidian tanto los huevos duros, que solo me hacen gracia en la escena del camarote de los hermanos Marx en “Una noche en la ópera"- convertir esa textura semilíquida en un granulado seco que se pega a las paredes de la garganta... Vaya negocio.

Gallos, gallinas, pollos, capones y pulardas han inspirado miles de recetas, tanto en la cocina popular, caso del delicioso “coq au vin” (gallo al vino) de los franceses o la gallina en pepitoria española, como en la más alta gastronomía- pensemos en una galantina de gallina, en una pularda “demi-deuil” (medio luto) con rodajas de trufa insertadas generosamente bajo su piel... Si hasta un sandwich de pechuga de pollo, con dos cositas más, es una cosa muy rica.   Gallina y huevos. Lo que es menos frecuente es presentar ambas cosas en el mismo plato.

A veces, en la antes citada gallina en pepitoria, en el caso de que la gallina tenga huevos a medio hacer en su interior, se solían servir esos huevos, de tamaño creciente, con la gallina y su salsa. Y hay una receta napoleónica, o sea, de Dunand, que era el cocinero de Napoleón, que sirve en el mismo plato pollo y huevos fritos, entre otras cosas- es el pollo llamado “a la Marengo” en memoria de la victoria de Bonaparte, entonces Primer Cónsul, sobre los austríacos en la batalla de ese nombre.

  Lo que está claro es que la gallina es un regalo de los dioses bengalíes al hombre, y el huevo un regalo de la propia gallina. Sin embargo, la respuesta probablemente correcta a la pregunta del principio es... el huevo, si son ustedes evolucionistas; si son creacionistas, será la gallina.

Pollera ambulante, solo en República Dominicana

Semen de caballo con gusto a manzana

Un bar en Wellington, Nueva Zelanda, armó un trago nuevo, novedoso y asqueroso. 
Sí, utilizando la esperma de sementales logró que tuvieran un sabor parecido a la manzana ¡Y los vende! ¿Lo peor? Son un éxito entre las chicas. La gente paga 20 dólares para probarlo.

En Nueva Zelanda pasó algo insólito. El dueño de un bar en Wellington, Steven Drummond, estaba buscando una nueva bebida, cuando se dio cuenta que los espermatozoides recolectados de una granja cercana de sementales en Christchurch, era una buena elección.

¿Cómo? Sí, el lo explicó así: “Agregue un poco de sabor de manzana y voila, y usted tiene el trago más repugnante servido en un bar”, manifestó, contento, su dueño.

La cosa más rara es que la gente realmente paga mucho dinero para probarlo. Sí, el precio es de alrededor de $20 dólares. De acuerdo con el chef Jason Varley, la bebida de semen de caballos conocida como “Hoihoi tatea” es particularmente preferida por la clientela femenina (evitar chistes obvios).

A pesar de los posibles beneficios para la salud de beber los espermatozoides, como subir el nivel de la testosterona, debido a la hormona DHEA, ninguno de los clientes que tomaron el “Hoihoi tatea”, volvió por segundo.

Uno para todos y todos para uno

El Sexo anal: riesgos y precauciones para tomar

Cualquier pensaría que el ano es la parte del cuerpo menos atractiva. Por ahí salen los desechos del intestino y no es algo que a primera vista pueda parecer excitante. 

Sin embargo, cuando se trata de sexualidad, el ano es también protagonista en la vida de muchas parejas. Para algunos, tener sexo anal, es una forma de experimentar y otros lo encuentran realmente agradable. Puede que algunas parejas lo hayan intentado para tener deseos de innovar en su vida sexual, y no les haya gustado. Pero como dicen por ahí, “al menos lo intentaron”.

El sexo anal involucra estimulación manual, oral o penetración en el ano. Cuando un hombre inserta su pene en el ano de su pareja, podría ser placentero, pero también puede causar incomodidad a la pareja, e incluso dolor. El músculo que se encuentra en el recto estrecha ante la estimulación, lo que hace que a pesar de que el pene se introduzca suavemente y poco a poco, cause molestia. Si la penetración en el ano se hace de manera forzada, puede causar una lesión. Por ello, es aconsejable usar un lubricante para no causar heridas.

El sexo anal, como mencioné al principio, es quizá la práctica sexual que más duramente se juzga. La religión dice que va en contra de la naturaleza y mucha gente lo considera como algo “sucio” o inapropiado. Pero aquí no estamos para emitir juicios ni morales ni religiosos, sino para explicar de qué se trata esta otra expresión de la sexualidad, que es existe, como el sexo oral o el sexo vaginal.

Por eso, si te recuerdo cuáles son los riesgos de tener sexo anal y las precauciones que debes tomar si lo vas a practicar:

Para prevenir infecciones, evita tener penetración vaginal o sexo oral después de que tu pareja ha retirado el pene de tu ano. En el ano se encuentran bacterias que son peligrosas si entran en la vagina y la boca. Lo mejor es usar un condón o lavarse bien el pene antes de tocar otros àrees.Utilitza un lubricante para facilitar la penetración.

El sexo anal conlleva fricciones que pueden ocasionar desgarros dentro de la cavidad del ano y romper las delicadas membranas. En el mercado puedes encontrar diferentes tipos de lubricantes para ello. No uses nunca los que están hechos a base de aceite, como el aceite para nens.El sexo anal es un factor de riesgo para contraer las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana VIH, virus que causa el SIDA se transmite con frecuencia a través del sexo por penetración anal. Es más: el riesgo de transmisión por esta vía es mucho más alto que el sexo vaginal. Por ello, si decides tener sexo anal, hazlo SIEMPRE con un condón de látex para reducir el riesgo de contraer VIH y otras ETS.

Si tienes dudas sobre el sexo anal, consulta a tu médico. Si no te sientes cómodo (a) con esta práctica, habla con tu pareja. El sexo idealmente debe ser agradable para las dos personas involucradas. Si por el contrario la disfrutas, hazlo tomando las medidas de precaución necesarias para no atentar contra tu salud.