El diseño de la creación de Dios nos revela una mente maestra con una sabiduría especial en todo aquello donde declaró la existencia. Y entre los “planos” de la creación, el diseño para formar al hombre y la mujer fue la cumbre de su ingenio; lo más excelso que pudo hacer fue al hombre y a la mujer. Por esa razón Dios no patrocina matrimonios fracasos, hogares infelices, hijos vacíos y sin propósitos. El no creo a la primera pareja para que fracasara. Él es un Dios de éxitos y no espera menos que esto de sus criaturas. ¿Se considera usted una persona con un matrimonio feliz? ¿Cuál es su respuesta? Si su respuesta no es un enfático sí, creo que necesita escuchar lo que voy a decir en los próximos minutos. La buena noticia que les tengo es que a pesar de las diferencias que puede haber en una pareja, las que pueden ser motivos de conflictos, Dios nos ha hecho para que seamos un complemento. En Génesis 2 encontramos la historia de la primera familia. Cuando uno lee esta historia lo primero que descubre es que esa pareja tuvo todos los elementos para lograr un matrimonio con los mayores éxitos, porque ellos fueron totalmente diferentes a nosotros.
¿En qué forma fueron diferentes? Bueno, por ejemplo, ellos no tuvieron celos. Adán no podía comparar la comida de Eva con la de su mamá. Como no tenían suegros, ninguno de ellos podía meterse en su relación y afectarla. Por otro lado, Eva no pudo echarle en cara a Adán que haya tenido otras pretendientes con los que su pudo haber casado. De modo que si alguna vez Eva le preguntó a Adán si realmente le ama, me imagino que la respuesta de Adán sería algo así: “Y a quién más crees que puedo a amar en este lugar”.
Tenemos, pues, que en aquella primera pareja, sin antecedentes, Dios estableció el auténtico diseño que debe ser aplicado al matrimonio. Lo hizo para satisfacer las necesidades emocionales, síquicas, físicas y espirituales entre un hombre y una mujer. Por lo tanto, el matrimonio es la primera institución que Dios creo allá en el jardín del Edén. Si las parejas volvemos con frecuencia a revisar este diseño descubriríamos el corazón de Dios para el matrimonio. ¿Cuál es el diseño de Dios para el matrimonio feliz?
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