Que los encuentros familiares tampoco lo motivan, porque se antepone el amor espiritual -menuda tontería, elevada a la categoría de ciencia. Pero esto es así, uno coge un palo, le hace un estudio científico y zas, se lo cree la gente a pies juntillas-. Y que el estrés de las compras tampoco ayuda nada.
Yo prefiero echar por tierra esa teoría y seguir pensando que el sexo es un festín, y como tal me lo voy a dar en una época de festines como es esta -en las demás también-. Que puedo sazonarlo con afrodisíacos y que le voy a pedir a los Reyes Magos un juguetito para la ocasión.
Además -esto es lo mejor- el sexo es la mejor manera de perder los dos kilos de más, que dicen que vamos a engordar en Navidad con tanta comida y bebida. Y es gratis.
Esto también lo han comprobado científicamente, lo ha hecho un tal Richard Smith, que cuenta en un libro las calorías que quemas mientras follas, y antes y después del encuentro amoroso.
"Qué sentido tiene agotarse en el gimnasio si el simple hecho de desabrochar un sostén (con manos temblorosas) quema 67 calorías (o 753, si su dueña no colabora)?, dice este señor.
Pues nada, en vez de apuntarte a un gimnasio, ya sabes...

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