"Vinieron y me dijeron que o dejaba de ser gay o me mataban". Estas son las declaraciones de Ahmed, un iraquí que lleva dos meses en una casa de acogida donde se refugia de las posibles represalias a las que se enfrenta por ser homosexual.Y es que en el Irak posterior a Saddam Hussein y a la invasión de Estados Unidos, ser gay e incluso parecerlo puede ser una sentencia de muerte.
Es muy difícil determinar cuántos homosexuales han muerto en los llamados "crímenes de honor" a manos de sus propias familias o por parte de milicias, pero, según una investigación de la BBC, los gays iraquíes son objeto de violencia sistemática y organizada y el gobierno se niega a reconocerlo.
Una vez identificados, la mayoría de los gays en Irak no tienen lugar donde esconderse.
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